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¿Obama o Romney?

La pregunta sobre a cuál de los dos candidatos presidenciales americanos irle no es una cuestión menor, dada la estrecha relación que hay entre las dos economías. Pero la elección presidencial es menos importante de lo que muchos piensan; lo que realmente importa es la composición del poder legislativo del país vecino, puesto que esta definirá la orientación de las políticas públicas.

Durante la campaña presidencial, los candidatos se presentaron como arquetipos puros con visiones económicas radicalmente diferentes. Cualquiera de los dos que llegue a la Casa Blanca tendrá que asumir conductas más conciliadoras y pragmáticas si desea que su agenda de gobierno avance, sobre todo si el que llegue a la Presidencia no controla las dos Cámaras legislativas, como seguramente será el caso si Obama gana la Presidencia.

Como van las cosas, es muy probable que el Partido Republicano mantenga control de la Cámara baja. Para que esto cambiara, los republicanos tendrían que perder 22 asientos y los demócratas sumar 28 lugares. Consulté varias encuestas y la mayoría coincide en que lo mas probable es que los republicanos mantengan (y quizá fortalezcan) la mayoría que tienen en el Congreso, aun ganando el Demócrata la Presidencia. Por ello, incluso ganando Obama es poco probable que los demócratas tengan control de la Cámara baja y no sería raro que también pierdan control del Senado, como se muestra en la tabla adjunta.

Más senadores demócratas que republicanos arriesgan sus puestos en estas elecciones. Por ello, desde el arranque de la campaña los republicanos tenían más que ganar que perder en estas elecciones. Si a esto se suma que los republicanos lograron inyectar grandes dosis de energía y liderazgo a varias de las elecciones locales más disputadas y supieron cómo aprovechar el repunte de popularidad de Romney en las encuestas, el resultado neto puede ser sorprendentemente bueno para los republicanos. Si los demócratas no ganan 15 de los 19 escaños aún por definir, Obama tendrá que gobernar sin contar con un respaldo mayoritario en cualquiera de las dos cámaras legislativas. En cambio, si Romney gana, es probable que llegue a la Presidencia controlando a ambas.

A menos que las preferencias de los electores den un giro radical en los próximos días, es probable que sean los republicanos quienes determinen la agenda de políticas públicas de Estados Unidos. Esto no tiene por qué ser malo para México, si sabemos interpretar los resultados con ecuanimidad e inteligencia.

A saber, con o sin Obama en la Presidencia, una mayoría republicana en el Congreso significa la probabilidad nula de que prospere una agenda para mejorar la situación de los migrantes mexicanos en EU. Esa mayoría también significa que en el futuro próximo habrá poca simpatía hacia una política mexicana que liberalice el consumo (o trasiego) de narcóticos en el País. Por el contrario, es probable que la presión para seguir combatiendo a los capos del narcotráfico se intensifique.

En cambio, un Congreso republicano probablemente sentirá simpatía hacia políticas públicas que mejoren la competitividad de la economía mexicana, sobre todo a la liberalización del sector petrolero y del comercio internacional. Por ello, si el nuevo Gobierno federal de México interpreta correctamente la situación política y económica de Estados Unidos, este puede ser buen momento para promover una agenda de mayor integración económica con el vecino del norte, sobre todo de esos mercados que han estado cerrados al comercio internacional (como el sector energético, las telecomunicaciones o el sector de servicios profesionales).

Históricamente, los gobernantes de México han sentido mayor empatía por los demócratas. Ojalá que esto no cause que los funcionarios que manejarán las relaciones con EU interpreten incorrectamente los resultados de las elecciones. Si Obama gana y tienen control de cuando menos una de las Cámaras legislativas (preferiblemente las dos), será posible promover una agenda ambiciosa compuesta de temas sensibles, como el migratorio. Pero si los republicanos tienen control de las Cámaras, la agenda de México debe ser mucho más pragmática y enfocada en temas económicos que mejoren nuestra competitividad.

Creo que Obama ganará las elecciones, pero mi opinión no importa. Lo más importante es saber cuál de los dos partidos controlará la agenda legislativa; todo indica que serán los republicanos.

Roberto Newell G. es Economista y Vicepresidente del Instituto Mexicano para la Competitividad, A.C. Las opiniones en esta columna son personales.

A: Demócratas

B: Republicanos

A   B     Total
Escaños “amarrados”                                 30   37     67
Victorias probables                                      7     7       14
Escaños sin un ganador probable                  19
Valor esperado resultante                           10   9
Composición probable del Senado           47   53     100

Fuentes: Pretty Clear Politics, Politico, New York Times; interpretación del autor.