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Oportunidad perdida

El fin de semana pasado, fuimos en familia a ver la exhibición que organizó el Museo Franz Meyer sobre la Nao de China. Me gustó la exhibición. En mi opinión, el trabajo de museografía es de muy buena calidad, creando espacios bien iluminados útiles para resaltar la calidad y diseño de los mantones de Manila que están exhibidos, y la muestra de porcelanas que ilustran la fusión de las técnicas artísticas de Oriente con los diseños y motivos hispanoamericanos tradicionales. Dos piezas que me llamaron la atención particularmente son un biombo decorado con escenas de batallas navales en las que participó un almirante español en el Mediterráneo cuyos detalles decorativos delatan la influencia estética de artesanos chinos y dos esculturas de la familia sagrada talladas en marfil; José y María tienen facciones chinas. En suma, en la colección hay mucho que ver y admirar. Desde un punto de vista estético y artístico, la exhibición excede expectativas y causa una excelente impresión.

Pero, no obstante lo anterior, creo que los encargados de la exhibición dejaron pasar la oportunidad de instruir al público sobre los beneficios que derivan del comercio internacional y la conveniencia de fortalecer la relación comercial con los países de Asia con la firma del TPP.

El valor didáctico de la exhibición es muy pobre. El mensaje que actualmente transmite la exhibición es: "wow, miren qué cosas tan bonitas se producían en Oriente y transportaban a Acapulco en galeones españoles". Un mensaje alternativo más poderoso, útil y oportuno hubiera sido: "wow, durante más de tres siglos, China e Hispanoamérica sostuvieron un intercambio comercial y cultural que enriqueció a las dos economías. Lo extraordinario de esto es que el vehículo que facilitó tal intercambio era la Nao de China, cuya tecnología marítima y de navegación era relativamente rudimentaria. ¿Qué cosas maravillosas no se podrán lograr aprovechando la tecnología actual?"

Con un mensaje alternativo como el arriba descrito, el Museo hubiera contribuido constructivamente al debate que actualmente se libra sobre los beneficios que derivan del comercio internacional y de la firma de un tratado comercial con los países que conforman el TPP. Lamentablemente, se dejó pasar la oportunidad. Creo que incluir ese argumento no hubiera dañado la calidad de la exhibición ni debilitado el mensaje que actualmente transmite.

Preguntaran, ¿y por qué le preocupa esto a Newell? La razón es sencilla. Me preocupa porque percibo que hemos entrado en un periodo en el cual está de moda entre políticos y comentaristas de todo el mundo hablar de los efectos negativos de la globalización y el comercio internacional sin reparar en el hecho que las transacciones comerciales voluntarias que critican generan mayor bienestar que el que se hubiera generado si el intercambio no se hubiera llevado a cabo.

En el momento actual, en EU, Europa y en América Latina se está gestando un sentimiento contra el comercio internacional que posiblemente acabe manifestándose en medidas comerciales diseñadas para inhibir los flujos comerciales internacionales. Los que prediquen a favor de tales medidas argüirán que erigiendo barreras al comercio se protegerán empleos y se generarán oportunidades para empresas locales; lo que no dirán es que esas mismas medidas acabarán dañando el bienestar de todos los consumidores, pero sobre todo, de los consumidores de más bajos ingresos. Por ello, en el momento actual es importante no dejar pasar ni una sola oportunidad para reforzar todos los argumentos a favor del intercambio comercial, y no solo porque la economía de México está estrechamente ligado con la economía global por medio del TLCAN y otros acuerdos comerciales, sino porque quienes pierden cuando las economías se cierren son los consumidores cuyos intercambios son impedidos por la intervención gubernamental.

Hace un par de semanas escribí que estamos entrando en una era de ideas económicas estúpidas. La estupidez se combate con razones, hechos y ejemplos. Me gustó la exhibición del Museo Franz Mayer sobre la Nao de China, pero me hubiera gustado más si se hubiera hecho un mayor esfuerzo por insertar la exhibición en el contexto actual, reforzando la tesis que el comercio internacional contribuye al bienestar social y económico y enriquece el intercambio de ideas y tradiciones culturales.

En todo caso, recomiendo a quienes todavía no han visto la exhibición que acudan a verla antes de que la cierren. Pero corran, porque la cierran hoy, 30 de Octubre.

Publicado por Reforma
27-10-2016