Artículo

Para crecer, hay que ver al futuro

“La estrategia implica tomar decisiones. Se trata de deliberadamente decidir ser diferente”. – Michael Porter

Hoy, IMCO presentará, a las 11 AM, el informe llamado “Mapeando la recuperación económica: ¿Cómo se han recuperado los estados después de la pandemia?”. El informe está construido con base en los números de nuestro Índice de Recuperación Económica Estatal (IREE).

El IREE mide donde está hoy la economía de cada una de las 32 entidades, y la compara con dónde debería estar la economía estatal hoy en términos de crecimiento. Nuestras mediciones usan datos de alta frecuencia, es decir, que se publican con una frecuencia menor a las de las estadísticas oficiales que hace el Inegi. Este análisis de grandes datos nos permite seleccionar aquellas variables que determinan mejor el crecimiento. De 170 variables en total, concluimos que las mejores variables para pronosticar el crecimiento de los estados son (a) la demanda de efectivo en cajeros bancarios y (b) el desempeño bursátil de sectores económicos globales ligados a la actividad de cada estado. En general, concluimos que sectores globales ligados a  industrias de consumo y servicios, las empresas de facilitación laboral y a la capacitación son los que tienen un alto poder para explicar y predecir el comportamiento de las economías estatales.

Normalmente, los economistas declaramos como extinta una depresión en el momento en que el ingreso (medido a través del producto interno bruto, PIB), regresa a los niveles previos a la crisis. En IMCO usamos una medición más estricta: consideramos que la economía tiene que regresar a la trayectoria de crecimiento que tenía antes de la crisis.

Las intervenciones del sector público en las crisis son de dos tipos: fiscales y monetarias. En el caso de la crisis mexicana, no ha habido una intervención fiscal nacional. No ha habido subsidios a la actividad productiva, desde la Federación, para paliar los efectos de la crisis. Sí tuvimos una intervención de tipo monetario en 2020, instrumentada desde Banco de México, que le dio liquidez al mercado financiero por aproximadamente 3.5% del PIB. Sin embargo, los instrumentos monetarios no son tan útiles en una crisis cuyos orígenes son del sector real.

Si las intervenciones no son afortunadas (no hacer nada es, paradójicamente, también una forma de intervenir), es posible que la recesión-depresión se prolongue más allá de lo anticipado. La recuperación económica puede ser, como sabe todo lector de El Financiero, en forma de “U” (recuperación lenta pero sostenida), en forma de “V” (recuperación súbita) o en forma de “L” (no hay recuperación real pero la crisis no se profundiza). Una intervención pública debe evitar la “L”, y si la recuperación es en “V” o en “U”, tiene que buscar que ese efecto sea sostenible. Un rebote en falso nos puede enviar de regreso a una trayectoria de (de)crecimiento en la que no queremos estar. Si después de una crisis, una economía queda en estado vulnerable, quiere decir que no aprendimos nada. Si logramos un rebote temporal, aprendimos poco; y si logramos que la recuperación sea permanente, usamos la crisis a nuestro favor, y logramos una empresa, una región, o un país más productivo y competitivo.

Las economías de los estados dependen de su competitividad. Esta, a su vez, depende de la capacidad productiva, la tasa de ocupación del capital, el trabajo, la energía la tierra y la tecnología, las condiciones de producción dadas por la infraestructura, educación y fortaleza institucional, y también de tener niveles sanos de consumo e inversión. Asimismo, es importante que las familias y las empresas tengan confianza en el futuro y estén dispuestas a tomar riesgos razonables. La crisis mexicana es especial. Encima de la pandemia, no dimos certidumbre a las inversiones de empresas nacionales y extranjeras, de todos los tamaños.

La labor del sector público es recrear las condiciones para que la economía funcione y los mercados hagan su labor: llevar ingreso suficiente a familias y empresas, y generar condiciones propicias para la innovación y el desarrollo tecnológico. Todo esto hace que la economía pueda crecer en el mediano y largo plazo. Las políticas nacionales importan, y mucho, pero también las políticas estatales son útiles para retomar la senda del crecimiento. Ante la ausencia federal, tenemos que confiar en las políticas locales.

Para asistir a la conferencia, por favor registrarse en https://cutt.ly/tjAdAm3 . ¡Ahí nos vemos!

Publicado por El Financiero.
20-01-2021