Artículo

Pensiones: un paso adelante

FOTO: GALO CAÑAS /CUARTOSCURO.COM

El pasado 22 de julio, el secretario de Hacienda y Crédito Público presentó durante la conferencia mañanera del Ejecutivo federal una propuesta para reformar el sistema de pensiones en México. La iniciativa contempla dos modificaciones principales a la Ley del Seguro Social que traerán beneficios directos para las y los trabajadores formales.

Primero, se propone aumentar la tasa obligatoria de ahorro para el retiro de los trabajadores formales. Actualmente la empresa, el trabajador y el Gobierno aportan de manera conjunta a la cuenta de ahorro para el retiro de las y los empleados, el 6.5% del salario. De ese total, el 5.15% es financiado por el empleador, y bajo el nuevo esquema las empresas tendrían que incrementar esa aportación de manera gradual hasta llegar a 13.875% en un plazo de 8 años, comenzando en 2022.

De esta manera, el ahorro total tripartita pasará de 6.5% a 15%. La modificación permitirá a las personas con un empleo formal ahorrar más durante su vida laboral y tener más recursos en su cuenta de Afore para financiar una pensión. Como consecuencia, la tasa de reemplazo, es decir, la proporción del último salario que recibe el trabajador como pensión pasará del 35% al 58% del último salario.

Segundo, hace más fácil para las personas afiliadas al IMSS cumplir con el tiempo de cotización mínimo requerido. Hoy, el personal necesita cotizar 1,250 semanas (o cerca de 25 años) en empleos formales a lo largo de su vida laboral para tener acceso a una pensión. La iniciativa modifica este tiempo mínimo a 750 semanas (15 años aproximadamente), pero mantiene la restricción de que se deben cumplir 60 años para poder retirarse. Esto significa que bajo las nuevas reglas más gente podrá alcanzar al menos una pensión mínima garantizada de 4,345 pesos al mes (hoy esa pensión mínima es de 3,289 pesos).

Habrá que esperar a septiembre cuando la propuesta se materialice en una iniciativa presentada ante el Congreso. Sin embargo, a pesar de que estos nuevos esquemas y reglas del sistema de ahorro para el retiro resultan positivos para las y los empleados registrados en el IMSS, también tendrán efectos negativos.

Relajar los requisitos para acceder a una pensión mínima garantizada implica una mayor presión fiscal, ya que el Gobierno que tendrá que financiar buena parte de ellas. Además, al aumentar el monto que aportan las empresas a la cuenta de ahorro para el retiro de sus empleados, el trabajo formal se encarece.

Muchos empleadores no tendrán la capacidad de absorber esos costos laborales adicionales. Lo que diga la ley no necesariamente es lo que sucederá en la economía. Las empresas podrán trasladar ese costo a los trabajadores y derivar en menos contrataciones nuevas de personal o frenar posibles aumentos salariales en el futuro.

Los resultados, esperados y no esperados, de lo planteado en la iniciativa serán también condicionados por lo que suceda en los siguientes dos años. La economía mexicana no se recuperará rápido de la crisis de 2020. Es posible que las empresas y el mercado laboral se encuentren aún débiles al momento de comenzar la implementación de esta reforma.

Para muchos empleadores, aumentar sus aportaciones al sistema de pensiones es una especie de aumento de impuestos y probablemente se preparen para este proceso gradual: contratarán menos en los siguientes años, partiendo de una base de más de 12 millones de desempleados, invertirán en máquinas para automatizar procesos que antes requerían mano de obra y, en la práctica, congelarán salarios.

Ninguna reforma al sistema de pensiones será una bala de plata para resolver todos los problemas del mercado laboral mexicano. Es necesario que los esfuerzos reformistas sigan avanzando para reducir los efectos no deseados de esta iniciativa e ir mejorando las leyes en favor de un sistema de pensiones sostenible y la formalización del empleo.

Es momento de comenzar a pensar en aumentar la edad de retiro debido al aumento en la esperanza de vida de los mexicanos, redireccionar algunas aportaciones de los trabajadores de menores ingresos (por ejemplo, el impuesto sobre la renta que recauda poco y le cuesta al trabajador) hacia sus cuentas de ahorro, permitir una mayor diversificación de las opciones de inversión de las Afore para incrementar rendimientos o combatir la simulación en el reporte de salarios ante el IMSS.

Pero sobre todo, en el corto plazo se deben implementar medidas de reactivación económica efectivas que permitan a las pequeñas y medianas empresas sobrevivir. Sin empresas operando en 2022 será muy difícil que los beneficios de esta iniciativa se materialicen.

Publicado por Expansión
27-07-2020