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Ponle una Lana

"Ponle una lana", decimos en México cuando retamos a una persona para que respalde con dinero una afirmación.
Desde "mi equipo va a ganar" hasta "te aseguro que no dura mucho esa relación", la respuesta del incrédulo es "ponle una lana". Se trata de un reto a la seguridad del otro. Lo que el incrédulo busca es saber si se trató de una simple valentonada o si era una afirmación con respaldo.

Eso era lo que esperábamos averiguar con el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF): si las disculpas y las promesas de combate a la corrupción venían respaldadas con dinero público, o era sólo discurso. Y la respuesta la obtuvimos al buscar y no encontrar una partida especial para la instalación del Sistema Nacional Anticorrupción (SNA).

El propio Presidente del Senado, que también fue Presidente de la Comisión Anticorrupción en este mismo órgano legislativo, reconoció en un comunicado emitido el domingo 18 de septiembre que existe una "ausencia de asignación presupuestal al Sistema Anticorrupción".

Algunos de los órganos que componen este Sistema, como la Auditoría Superior de la Federación y el Tribunal Federal de Justicia Administrativa, solicitaron un aumento en su presupuesto para atender las nuevas funciones derivadas de las reformas anticorrupción. Sin embargo, son moderados y estos son recursos propios que requieren dichos órganos para adaptarse a las nuevas exigencias.
Por su parte, el presupuesto de la Secretaría de la Función Pública tuvo incluso un recorte de 0.63%, y la Unidad de Delitos Cometidos por Servidores Públicos de la PGR, que pretende transformarse en la nueva Fiscalía Anticorrupción, tuvo un aumento de 200 mil pesos.

Estos cuatro órganos son pilares del SNA, pero no son el Sistema.
Son parte de un órgano creado por la Constitución llamado Comité Coordinador, que será presidido por un ciudadano perteneciente al Comité de Participación Ciudadana. Este último tendrá un Secretariado Ejecutivo, órgano auxiliar con enormes responsabilidades como diseñar la política pública en la materia, administrar los sistemas de información e inteligencia, diseñar las bases de coordinación entre autoridades y desarrollar las recomendaciones para éstas y para todo el gobierno.

Es decir, estos órganos son el núcleo del nuevo SNA, son la cabeza y el elemento que genera los pesos y contrapesos en el sistema. Están ya creados en la Ley, y deben quedar instalados y en funciones en junio del 2017, y no hay dinero apartado para ellos en el PPEF.
Preocupa mucho que los órganos que integran el Sistema hayan tenido aumentos marginales de recursos, pero preocupa aún más que el eje central del SNA no tenga recursos especiales asignados.

La respuesta hasta el día de hoy ha sido que los recursos están en algunas de las partidas de los órganos ya mencionados (sin tener claridad de en cuáles), y que en su momento la SHCP puede echar mano de ellos. Es decir, quitarles recursos para funciones propias, y reasignarlos a los órganos centrales del sistema.
Al parecer, tenemos una visión muy diferente sobre el sistema anticorrupción que la sociedad creó junto con el Congreso.

La sociedad civil imaginaba un órgano central fuerte y completo, autónomo e independiente, que pudiera coordinar a diferentes órganos del Estado, y dotarlos de herramientas e inteligencia en la lucha contra la corrupción.
La visión del PPEF parece ser la siguiente: que los órganos del SNA se rediseñen con lo que hoy tienen (y un poquito más), y que a mitad del año cedan un poco de sus recursos para cumplir con el trámite de la instalación del órgano central.
Es decir, mejor ponle una lana tú.

Publicado por Reforma
21-09-2016