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Por qué mientras Steve Jobs imaginaba la realidad, Steve Wozniak la construía

Hacer predicciones es difícil, especialmente cuando son sobre el futuro, reza un viejo adagio. Cuando supe que Entrepreneur entrevistó a el famoso Woz, Steve Wozniak, el socio original de Steve Jobs y tecnólogo atrás de las primeras computadoras personales de Apple, tuve un arrebato entre nostálgico y de fanboy de Apple y de ambos Steves.

En la excelente biografía que le hizo sir Walter Isaacson a Jobs, y en la película de la vida de ambos, se describe a Woz como un nerd, mientras que Jobs era el genio del negocio. Jobs imaginaba la realidad y Woz la inventaba, la construía. La verdad, en todos los recuentos que he encontrado de la vida de estos fantásticos personajes, me daba un poco de rabia lo mal que Jobs trataba a todo el mundo, pero en especial a Woz.

Francamente, siempre me he querido hacer un reloj de tubos nixie como el que se hizo Woz artesanalmente (si no sabes qué son, búscalos en Google; son una maravilla tecnológica del mundo soviético). Leyendo la biografía de Jobs, me dio mucho coraje que acabara sacando de la empresa a su amigo y fundador, aunque luego él recibió una cucharada de una sopa parecida.

Creo que siempre habrá decenas de Woz por cada Jobs que hay allá afuera. No me refiero a charlatanes que marean a los demás con versiones alternativas de la realidad; me refiero a gente que puede imaginar una realidad alterna y convertirla en un conjunto de productos de consumo. Jobs quería cambiar al mundo y lo logró. Woz fue el primer tecnólogo que colaboró con él; después de Woz vino mucha gente experta en otros temas muy relevantes para convertir a Apple en una de las empresas más grandes y exitosas del mundo.

Pero desde la muerte de Jobs, Apple no es tan innovadora como en la segunda etapa de su genial fundador. Las innovaciones se han estancado. A mí no se me antojan algunos de sus nuevos inventos, como el Apple Watch. El sistema operativo OS X ya se siente un poco como una antigualla, y no entiendo la fijación por no producir una laptop con tecnología touchscreen que ya tienen todos sus competidores. De repente, volteo a ver las maravillas que produce Samsung y el impresionante ecosistema de Google y Android, y me arrepiento de mi devoción casi religiosa por Apple.

Después de este arrebato, debería decir algo más profundo. Ahí va: los negocios más innovadores del futuro no necesariamente serán los que tengan la tecnología más avanzada ni la más impresionante, sino aquellos que generen disrupciones importantes en mercados altamente necesarios para la subsistencia humana. Desde la producción y distribución de comida y agua, el transporte, la educación, la salud, la vivienda y el vestido, son necesidades primarias.

Hay otras disrupciones tecnológicas que serán indispensables, como las que emprendamos para que nuestra vida en el planeta tierra siga siendo viable, controlar la contaminación y depredación de todo lo que tocamos, y detener el calentamiento atmosférico. La mayor parte de las disrupciones han llegado a mercados como la ofimática, el entretenimiento, el transporte, la seguridad, el mercado de valores, pero no a los mercados básicos, que tienen el potencial de afectar positivamente a muchos más miles de millones de personas.

Hay que tirarle a lo grande: generar disrupciones que tengan el potencial de ayudar a muchos más de nuestros congéneres y a que la vida de la humanidad sea mucho más amable con el planeta y con otras especies. En cada problema de la humanidad, hay una oportunidad de negocio; mientras más grande el problema, más grande la oportunidad. Esos son los negocios del futuro.

Publicado por Entrepreneur
09-12-2019