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Próxima fase de integración

Acabo de participar como panelista en un evento en Washington, D.C.  El evento fue para presentar el informe que preparó Chris Wilson, que es uno de los investigadores del Mexico Institute del Woodrow Wilson Center.  En su informe Wilson analiza la relación comercial entre México y Estados Unidos; destaca el impacto favorable que esta ha tenido sobre las economías de los dos países.  El título del informe- Working Together (trabajando de la mano)-sintetiza la tesis de Wilson.  En el informe se muestra que la relación comercial ha servido para fortalecer el desempeño económico de los dos países y se postula que la manera más eficaz de enfrentar la competencia de China es vía de una mayor integración de las dos economías.

El trabajo de Wilson confirma lo que la gran mayoría de los estudios serios previos también han mostrado: el TLC ha sido bueno para México y EUA.  El análisis está bien documentado e incluye datos a nivel de los estados americanos que muestran que México es uno de los principales destinos para sus exportaciones.  Estos datos serán de gran utilidad durante los meses venideros para enmendar la plana de los políticos que quieran hacer demagogia esgrimiendo argumentos falsos sobre el impacto neto del TLC en la economía americana.  Esta misma información también servirá para recordarle a estos mismos políticos, cuál es el estado real de la relación comercial de los dos países.  Recomiendo la lectura del informe de Wilson a todos los que están involucrados en este debate.

Durante el evento también se discutió un libro reciente de Robert Pastor.  El autor es uno de los analistas más comprometidos con promover una mayor integración económica de los tres países de Norteamérica.  El libro de Pastor plantea que los líderes políticos de la región deberían de estar abogando por una mayor integración de los tres países de la región, pero cree que esto no sucederá mientras no tengan una visión más completa de los beneficios que tal integración aportaría a los habitantes de la región.  Pastor cree que se requiere desarrollar y difundir una “visión norteamericana” que sirva como andamiaje intelectual para plantear la siguiente fase de integración del subcontinente. 

Pastor arguyó en el evento, como lo también lo hace en su libro, que mientras la estrategia favorecida por los políticos de la región sea corto-placista y pragmática, no se resolverán los principales problemas internacionales de los tres países (v.gr. flujos de migrantes, desarrollo conjunto de infraestructura de transporte, combate al crimen organizado, disponibilidad de energía a costos razonables, etc.).  Sin una estrategia más visionaria e idealista, tampoco se podrán aprovechar las sinergias económicas de los tres países para montar una respuesta competitiva más eficaz al reto comercial de China.

Estoy totalmente de acuerdo con Pastor, pero me preocupa apostar todo a una estrategia idealista.  Actualmente, los habitantes de la región somos rehenes de liderazgos políticos que derivan beneficios de representar a grupos de interés que se benefician del status quo.  Los ejemplos abundan: el Partido Demócrata representa a sindicatos como los Teamsters (transportistas) y a los trabajadores del sector automotriz de EUA.  Los líderes de los dos gremios se oponen a una mayor integración económica con México porque temen que el costo sea perder puestos de trabajo ante los mejores costos laborales disponibles en México.  Los Republicanos, por su parte, representan a grupos que objetan una mayor integración porque temen que esto significará mayores flujos de migrantes mexicanos hacia EUA que acelerarán el crecimiento de la comunidad hispana en ese país. 

Los líderes de los dos partidos tienen razón de estar preocupados sobre las consecuencias de una mayor integración económica.  En el corto plazo, tendría los efectos que temen.  Pero, también es cierto que los beneficios de largo plazo para los norteamericanos compensarían con creces las pérdidas de corto plazo, debido al mayor crecimiento económico que derivaría de aprovechar mejor todos los recursos de la región. 

Coincido con las propuestas que hacen Wilson y Pastor; basta con ver el efecto que tuvo la integración de Europa sobre el bienestar de esa población para saber que conviene eliminar las barreras al flujo de los recursos entre las naciones.  Por ello, me sumo al idealismo de los dos analistas, pero creo que simultáneamente debemos de hacer todo lo que esté en nuestras manos para fortalecer el desempeño de la economía doméstica y la competitividad de las empresas que operan en México, suceda lo que suceda en EUA.       

Roberto Newell G. es Economista y Vicepresidente del Instituto Mexicano para la Competitividad, A.C.  Las opiniones en esta columna son personales.