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Reactivar el empleo: mucho ayuda el que no estorba

FOTO: MARIO JASSO /CUARTOSCURO.COM

La crisis económica nos obliga a replantear nuestras opciones de intervención pública para reactivar la generación de empleo. La incapacidad financiera y las políticas de austeridad han disminuido el alcance potencial de medidas fiscales desde el Gobierno federal y los gobiernos locales.

Si desde el Estado no es una opción viable la profundización y expansión de programas de apoyo a trabajadores, entonces al menos deberíamos hacerles la vida más fácil a los emprendedores y a las personas en busca de chamba. Sin embargo, parece que estamos tomando el camino en sentido contrario.

Las oportunidades de inversión necesarias para detonar empleo y crecimiento se acortan. En el sector energético la regulación ha tomado una tendencia cada vez más adversa con la inversión privada y ha generado incertidumbre para el desarrollo de proyectos de energías renovables . Difícilmente se podrán generar empleos sin reglas claras para sectores tan relevantes como el de generación eléctrica.

La regulación laboral impone trabas a esquemas flexibles de empleo. La propuesta del presidente López Obrador para “poner en orden el outsourcing” implica un riesgo enorme para más de 4 millones de personas que ven en este tipo de contratación una alternativa para trabajar.

La regulación debe reformarse para tener mayor capacidad de vigilancia del cumplimiento de normas laborales y protección de derechos, no para restringir las opciones de empleo para los mexicanos.

De igual manera, las intervenciones públicas que podrían impulsar el trabajo no cuentan con recursos suficientes. El proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación para el siguiente año contempla una reducción presupuestal del 20% para el programa de Jóvenes Construyendo el Futuro, aún con todas las áreas de oportunidad que tiene. El Programa de Apoyo al Empleo tendrá un presupuesto de 55 millones de pesos, mientras que en 2020 fue de 700 millones.

Además, es muy probable que en el terreno económico las leyes y reglas tengan que ser más flexibles para abonar a la recuperación de empleos y actividad productiva. Por el momento, y hasta que no tengamos una vacuna, las restricciones para comercios y centros de trabajo son necesarias para reducir la propagación del virus. Sin embargo, hay que pensar en lo que sigue.

Los trámites de apertura se tienen que simplificar, los procesos de autorización requieren de mayor agilidad y los costos de contratación de personal necesitan ser mucho menores que en tiempos de normalidad. La Comisión Nacional de Mejora Regulatoria (Conamer) podría liderar una agenda de hiper simplificación regulatoria a nivel federal y local que reduzca obstáculos para emprender un negocio.

Las facilidades tributarias también permitirían reducir costos para los nuevos negocios. Adicionalmente, el marco legal y las políticas de empleo necesitan más y mejores instrumentos que ofrezcan alternativas de contratación de personal.

En este sentido, algunas autoridades han planteado ideas para apoyar la recuperación. La Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) ya se ha pronunciado por una agenda de cambios regulatorios con el objetivo de promover la participación de un mayor número de empresas y garantizar la libre concurrencia en los mercados.

La Conamer por su lado ha emprendido algunas acciones para impulsar la apertura rápida de empresas a nivel local. Sin embargo, si ponderamos los esfuerzos por impulsar la inversión versus las decisiones que impactarán negativamente en el empleo, parece ser que la mejora regulatoria no será suficiente para reactivar la economía.

Durante el punto más crítico de la pandemia no se empujó una política fiscal contracíclica para detener los efectos de la pandemia. A estas alturas la fragilidad de las finanzas públicas y las políticas de austeridad hacen virtualmente imposible echar a andar una agenda de este calibre.

Hoy, lo menos que deberíamos esperar de las autoridades es que no profundizaran los obstáculos para la inversión, que no cerraran oportunidades de trabajo y que le hicieran más fácil el emprendimiento a las personas. En 2020 el Gobierno federal tomó la decisión de no emprender un plan ambicioso de rescate con apoyos directos a negocios y trabajadores. Si esto continúa así, para 2021 el eslogan del plan de reactivación debería ser: mucho ayuda el que no estorba.

Publicado por Expansión
17-11-2020