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Reforma laboral (2)

Hace dos semanas escribí lo que debía haber sido la primera de tres columnas sobre la reforma laboral. Interrumpí la secuencia prevista porque el ejecutivo federal demoró la entrega de la propuesta de reforma.

Aparentemente, lo que motivó la demora fue la reacción negativa de los líderes sindicales afiliados al PRI. Francamente, no sé por qué esto causó sorpresa, dada la historia reciente de negativas del PRI a todo lo que el Ejecutivo propone, y sobre todo, dado el contenido de la misma.

La propuesta centra su atención en tres bloques temáticos, todos ellos muy importantes. El más importante pretende reformar la manera en que los líderes de los sindicatos ejercen el control de los mismos. La propuesta pretende establecer una mecánica de selección de líderes basada en el voto secreto de los agremiados, en vez de los procesos actuales de voto por aclamación. La reforma también pretende transparentar el uso de los recursos de los sindicatos y propiciar la rendición de cuentas. Con ello se busca evitar que los líderes se hagan ricos a expensas de las cuotas de los trabajadores.

En la propuesta se elimina la cláusula de exclusión (que permite que los líderes fuercen el despido de los trabajadores que no les convienen); se hace voluntario el descuento de nómina de las cuotas de los trabajadores, y se somete a voto secreto la decisión de ir a huelga.

Si se aprueban estos aspectos de la reforma se debilitará la fuerza de los líderes sindicales y se reforzarán los derechos individuales de los trabajadores. Con estos cambios se dará un gran paso en la dirección de eliminar uno de los principales legados corporativistas del pasado.

La reforma también promueve mayor flexibilidad en el mercado laboral y premia conductas que favorecen el crecimiento de la productividad. Lo más importante de esta parte del paquete es el establecimiento de contratos horarios, que permitirán contratar a personas en jornadas de corta duración para periodos y días pico, sin incurrir todos los costos de un empleo a tiempo completo. Los principales beneficiarios de esta parte de la reforma serán las mujeres (y los jóvenes que se están integrando al mercado de trabajo). Hacer que su contratación sea menos onerosa facilitará su acceso al mercado de trabajo formal y eventualmente cerrará la brecha de ingresos con los trabajadores que ahí laboran.

También se incorpora la modalidad de contratos de capacitación inicial de hasta un año, los cuales permiten contratar personal a salarios más bajos mientras estos adquieren las destrezas requeridas para incorporarse a la fuerza laboral permanente.

La reforma también ata la remuneración del trabajador al mérito, eliminando el escalafón ciego y favoreciendo la contratación de trabajadores con mayores destrezas y los que están dispuestos a cumplir más de una función. Con estos cambios se incentiva la productividad y se recompensan conductas alineadas con el bienestar de la empresa.

La reforma también establece un mejor equilibrio en las disputas entre empleadores y trabajadores al definir límites a la reposición de salarios caídos y eliminar la obligación de re-contratar a trabajadores que obtienen sentencias favorables en las disputas, si estos tienen menos de tres años de empleo.

El tercer bloque de reformas busca que las mujeres cuenten con los mismos derechos laborales de los hombres. La propuesta prohíbe todo tipo de discriminación, incluyendo algunas que invaden su privacidad y limitan sus derechos reproductivos, como las pruebas de maternidad como condición de empleo. También se legisla contra el acoso sexual en el lugar de trabajo y se favorece el establecimiento de contratos que permiten laborar desde el hogar. Por último, se definen las cargas horarias y condiciones de empleo del personal doméstico.

La propuesta de reforma también busca mejorar el funcionamiento de una serie de cuestiones procesales y administrativas que actualmente obstaculizan el funcionamiento eficiente y equilibrado de los entes que actualmente administran la LFT, tales como los tribunales de Conciliación y Arbitraje. Si el funcionamiento de estos mejora, se abatirá la corrupción y mejorará el funcionamiento de nuestro mercado laboral.
La propuesta de reforma es audaz, moderna y útil. Los cambios planteados, si son confirmados por el poder legislativo, mejorarán la competitividad del País. Bienvenida la propuesta.

En la próxima columna trataré de aproximar los efectos que tiene la propuesta planteada sobre la competitividad del País.

Roberto Newell G. es Economista y Director General del Instituto Mexicano para la Competitividad, A.C. Las opiniones en esta columna son personales.