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Reforma laboral (3)

En la columna anterior sugerí que de aprobarse la propuesta de reforma laboral, mejoraría la competitividad del País. En esta columna trazaré cómo dicha reforma afectará el desempeño de la economía usando para ese propósito, tres de los diez sub-índices que IMCO calcula para determinar la situación competitiva de México.

Desde hace seis años IMCO evalúa la situación competitiva de México en la economía global con base en 120 variables, organizadas en diez categorías temáticas. El método de IMCO consiste en crear una base de datos duros que sirve para contrastar la situación de México en relación a sus principales competidores, en las dimensiones que más influyen las decisiones de dónde establecerse para hacer negocios.

Los datos de IMCO muestran que México está rezagado en todas las dimensiones competitivas evaluadas. Por ello el País tiene dificultades para atraer y retener tanto inversiones como talento humano. Esto también explica por qué el País crece más lentamente que varios de sus principales competidores.

Cierto es que la reforma laboral propuesta no resolverá todos los problemas de competitividad, pero sí es una de las medidas de política pública con mayor potencial para revertir su deterioro como se explica a continuación. El principal efecto se reflejará en el subíndice con el cual IMCO evalúa la eficiencia de los mercados de factores de producción, incluyendo el factor trabajo.

Entre las principales razones de la pésima calificación del País en ese subíndice (lugar 42 de 49) están la gran rigidez del mercado laboral y los incentivos negativos que genera, que causan que los trabajadores no se preocupen por la productividad. Como indiqué en las columnas anteriores, la Ley Federal del Trabajo actual privilegia la antigüedad en el empleo y establece mecánicas que dificultan a los empresarios premiar el buen desempeño y recompensar las destrezas de los trabajadores.

Los cambios que se proponen nos acercarían a un punto intermedio entre la rigidez que caracteriza el funcionamiento del mercado laboral de Francia (y el nuestro) y la mayor flexibilidad que caracteriza los mercados de economías liberales, como las de Canadá, Australia, Reino Unido y Estados Unidos. La propuesta de Ley permitirá contratar jóvenes durante plazos determinados para recibir adiestramiento y ser integrados al lugar de trabajo. Este tipo de contrato homologa la práctica alemana de formación de cuadros de trabajadores altamente calificados cuya productividad es la base del éxito de las empresas exportadoras de ese país. Como este cambio hay varios otros que favorecerán la modernización de nuestro mercado laboral. El efecto neto de todo lo anterior será causar que el País avance cuando menos cinco o seis lugares en el subíndice correspondiente al funcionamiento de los mercados de factores de producción. Todavía no seremos clase mundial en esta dimensión, pero habremos dado un gran paso en la dirección correcta.

La adopción de la reforma laboral también cambiará la posición del País en el subíndice de capital humano, (Sociedad Incluyente, Preparada y Sana). Como expliqué abundantemente en la columna anterior, las mujeres serán las principales beneficiaras de muchos de los cambios propuestos. El efecto de esto será causar que México avance significativamente en el trato igual a las mujeres.

Actualmente, México desperdicia una elevada proporción del talento de sus mujeres debido a prácticas discriminatorias que impiden que estas se integren al mercado laboral formal en igualdad de condiciones. La aprobación de la propuesta causará que en pocos años México haya avanzado varios lugares en la calificación correspondiente, además, la reforma también fortalecerá los incentivos para que los trabajadores busquen niveles más altos de capacitación. En pocos años, México contará con una mano de obra más calificada y esto se reflejará en la posición del País en este subíndice.

Por último, la reforma mejorará el desempeño de México en el subíndice que califica el funcionamiento del sistema político. La Ley Federal del Trabajo actual favorece prácticas anti-democráticas que favorecen que en el sistema político subsistan estructuras corporativistas que nada tienen que ver con el funcionamiento de un sistema político y económico moderno. Quién lo dude pregúntese si el SME auténticamente favorecía a sus trabajadores agremiados. Los resabios del sistema corporativista que gobernó a México subsisten en estas estructuras tradicionales. El cambio propuesto causará que avance México en la competitividad de su sistema político.

En suma, la reforma laboral ayudará a transformar a nuestro País, haciéndolo más competitivo y moderno. Esta propuesta aportará más a la competitividad del País que varias otras que se han considerado. Por ello, bienvenida sea la reforma laboral.

Roberto Newell García es Economista y Director General del Instituto Mexicano para la Competitividad, A.C. Las opiniones en esta columna son personales.