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Si todo fuera lógico

El domingo próximo habrá elecciones en 12 de los Estados. Desde hace meses, los analistas han estado tratando de anticipar las preferencias ciudadanas con base en encuestas de muestras representativas de la población. La mayoría de estas encuestas apuntan a que el PRI mantendrá la mayoría de los Estados en que competirá, pero los comicios están muy cerrados en varios y parece que el PRI puede perder algunos de sus bastiones tradicionales, incluyendo Veracruz, Tlaxcala y Tamaulipas.

Si todo fuera lógico, la suerte de los diversos partidos dependería directamente de su desempeño manejando cuatro temas que definen la calidad de vida de los votantes: los mexicanos quieren vivir en entornos relativamente seguros; que estén libres de corrupción; donde se tenga acceso a bienes públicos y servicios sociales de buena calidad, y donde las personas tengan buenas oportunidades económicas. Para cada uno de estos temas hay datos duros que deberían determinar cómo le irá a los diversos partidos, sobre todo reconociendo que, como no se puede reelegir a los candidatos, los votantes están obligados a escoger quién los gobernará a ciegas.

En un contexto de campañas publicitarias poco confiables y escandalosas, la mejor opción disponible para el votante que quiera emitir un voto pensado y crítico es aplicar una heurística sencilla como la que se describe a continuación:
El ciudadano debe votar a favor de los candidatos del partido que concluye su mandato cuando hay evidencia que ese gobierno tuvo un buen desempeño en las cuatro dimensiones arriba identificadas. Por el contrario, si la evidencia apunta que el gobierno saliente fracasó en el manejo de estas cuatro cuestiones, conviene emitir un voto de castigo para enviar la señal que se está insatisfecho con los resultados obtenidos. En estos casos, lo recomendable es elegir al partido que haya presentado la mejor propuesta de solución a la problemática actual, dando prelación a los temas de seguridad y corrupción.

Si los votantes utilizaran el método descrito en el párrafo anterior votarían como se describe en la tabla, misma que sintetiza el desempeño de los gobiernos salientes con base en datos duros publicados por Inegi.
En el caso poco probable que los votantes emitieran sus votos conforme a la tabla, 10 de los 12 gobiernos cambiarían de color de partido, puesto que sólo Aguascalientes y Quintana Roo obtuvieron resultados suficientemente buenos como para ser ratificados. Si los votantes se guiaran por datos duros, indiscutiblemente rechazarían al PRI en Veracruz, donde los resultados obtenidos fueron especialmente malos, pero eso está por verse.

En cinco casos (Chihuahua, Durango, Hidalgo, Puebla y Zacatecas) las encuestas indican que los votantes ratificarán a partidos que no tuvieron un desempeño destacado. Pero, los votantes (me incluyo) son personas libres con el derecho de equivocarse. Ojalá les vaya mejor en la próxima elección.

Voto basado en datos duros
tabla
Fuentes: Seguridad: ENVIPE, Inegi, 2015; Corrupción: ENCIG, Inegi, 2016; Servicios públicos: ENCIG, Inegi, 2016, y Crecimiento económico: PIB por entidad geográfica, Inegi, 2015
Publicado por Reforma
02-06-2016