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Sistema financiero internacional (3)

Las reformas del sistema financiero internacional deben resolver las fallas que condujeron a la crisis reciente. Para tal fin, el diseño del nuevo sistema regulatorio debe satisfacer los siguientes objetivos:

1. Explícitamente enfrentar el tema del riesgo sistémico, estableciendo incentivos contra la formación de instituciones cuyo tamaño y funciones las hagan demasiado grandes para quebrar
2. Crear incentivos contra la acumulación de riesgos correlacionados, aun cuando la probabilidad de que todos bajen de valor simultáneamente sea baja
3. Evitar la acumulación de activos de alto riesgo en bienes raíces (v.gr. deducción de intereses hipotecarios, tolerancia a niveles inusualmente altos de apalancamiento, subsidios a segmentos de clientes que no reúnen las condiciones para ser buenos riesgos bancarios, etc.)
4. Establecer reglas prudenciales sensatas de capitalización de los bancos, sensibles al ciclo económico y que desincentiven apalancamientos excesivos
5. Asegurar que las leyes de concurso mercantil y bancarrota sean de fácil y oportuna aplicación para facilitar la recuperación del valor de los activos en riesgo
6. Disuadir la creación de burbujas especulativas en bienes raíces aumentando el nivel de capitalización requerido cuando el nivel de apalancamiento excede estándares razonables
7. Combatir el establecimiento de reglas que contengan la disponibilidad de zonas para el crecimiento urbano para evitar encarecer los bienes raíces artificialmente (como sucedió en California, Colorado y Florida en la reciente crisis y como sucedió anteriormente en Londres y Tokio)
8. Definir reglas para atenuar el efecto que los incentivos económicos tienen sobre las conductas de ejecutivos clave, sobre todo en instituciones cuyo tamaño genera riesgos sistémicos
9. Evitar inducir a los ahorradores e inversionistas a depender excesivamente de los reguladores, exigiendo que estos asuman una mayor proporción de los riesgos bancarios. Esta misma idea se debe hacer extensiva a los fondos de inversión con cobertura de seguros.
10. Obligar a todas las instituciones financieras a colocar deuda soberana en los mercados de capitales con el fin de someter a todas ellas a pruebas de mercado que valúen los riesgos que traen en cartera
11. Establecer reglas de transparencia para todos los riesgos en cartera y prohibir el manejo de pasivos contingentes fuera de las hojas de balance de las instituciones
12. Terminantemente prohibir que una proporción mayor a 20 % del capital contable de los bancos pueda ser canalizado a partes relacionadas

Las propuestas arriba planteadas derivan de dos conclusiones sobre cuáles fueron las principales causas de la crisis. La primera de estas es que la asimetría de información disponible a ahorradores, inversionistas y autoridades fue una de las condiciones precursoras de la crisis. Si toda la información disponible sobre los riesgos financieros se hubiera difundido a los actores relevantes, la crisis se hubiera evitado porque algún segmento de estos hubiera buscado la forma de limitar su exposición a riesgos indeseables, detonando con ello un proceso de auto-corrección.

La segunda conclusión es el corolario lógico del párrafo anterior: Si todos los riesgos que se estaban acumulando hubieran sido sometidos a pruebas de mercado para valuar las primas requeridas para compensar los riesgos que se estaban tomando, la alarma hubiera sonado mucho antes de que estallara la crisis.

En suma, en mi opinión el sistema financiero falló por que faltaron mecanismos que permitieran transparentar las presiones que se estaban acumulando. Esto se puede remediar con más y mejor información y con pruebas de mercado que valúen los riesgos que se han acumulado.
Por ello, al irse desenvolviendo el debate sobre cómo reconstruir el sistema financiero, conviene cuestionar si las nuevas reglas y disposiciones descansan sobre cimientos sólidos o si se están repitiendo los errores del pasado.

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La crisis de deuda soberana de Grecia está poniendo a prueba la voluntad de las autoridades financieras y fiscales de Europa. Si los gobiernos de la Comunidad rescatan a Grecia estarán premiando la conducta irresponsable del gobierno helénico. De paso, también estarán incentivando a los políticos de otros países que no han sabido mantener su disciplina fiscal (sobre de España, Bélgica e Italia) a eludir su responsabilidades y tomar el toro por los cuernos.

A Europa le conviene más un default pequeño en Grecia que crear incentivos para que el problema siga creciendo en todo el continente. Pero, todavía está por
verse si la disciplina financiera de los alemanes inspira a las autoridades de otros países a tomar el camino fiscal y financieramente prudente, o si puede más el populismo.

Roberto Newell G. es Economista y Director General del Instituto Mexicano para la Competitividad, A.C.. Las opiniones en esta columna son personales.