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Todos al hoyo

El socavón que se abrió en los carriles de alta velocidad del Paso Exprés de Cuernavaca cobró muchas víctimas.
Algunas de ellas eran totalmente inocentes, como el padre e hijo que cayeron al fondo de la barranco cuando apareció el hoyo debajo del auto que conducían.
Al hoyo también sepultó la reputación profesional y carrera política de José Luis Alarcón, quien era el Delegado de la SCT en Morelos. Alarcón fue removido del puesto poco después de la tragedia. Se dice de él que estaba al tanto de la situación crítica de la autopista donde posteriormente fue la tragedia, pero que no hizo nada al respecto.

El socavón también perjudicó la reputación de las autoridades municipales, que tampoco advirtieron el grado de deterioro del suelo bajo la autopista, aunque aparentemente también habían sido informados de la situación de la autopista; y dio al traste con la imagen pública de Grupo Aldesa, que es la empresa que construyó ese tramo de autopista. De ella se dice que su negligencia derivó del atraso que traía la obra y la presión presupuestal que enfrentaba la empresa.

He oído explicaciones que sugieren que la presión por concluir la obra sin más gastos causaron que los encargados de la obra buscaran minimizar los riesgos inherentes en la construcción de un tramo de carretera que pasa por arriba de un río que se crece durante la temporada del lluvias.

Al hoyo también fueron a dar las aspiraciones que tenían las autoridades estatales y federales por presumir la construcción de una vialidad tan útil como es el Paso Exprés de Cuernavaca.

Después de la tragedia es imposible presumir la obra, sobre todo cuando eran ellos los responsables de asegurar que la construcción del Paso Exprés cumpliera todas las normas técnicas que hay para garantizar la seguridad de este tipo de vialidad.
En suma, el socavón dio al traste con las aspiraciones de tenían todas estas personas -y muchas otras- que estaban involucradas en la ejecución y supervisión del Paso Exprés de Cuernavaca.

En vez de poder presumir la obra, hoy todas estas personas están a la defensiva explicando cómo fueron los eventos que causaron que se malograra la obra.

La reacción de los morelenses en redes sociales y en medios ha sido furiosa, y con toda razón puesto que obra afectó a la población de Cuernavaca durante más de dos años y ahora pasará otro periodo largo para que se hagan peritajes y revisiones para asegurar que no quedan otros riesgos comparables por descubrir.
Muchas de las críticas en medios y redes achacan la tragedia a defectos de construcción causados por conductas corruptas y malos manejos.

Puede que quienes así piensan tengan la razón, aunque hasta el momento no se haya publicado ninguna evidencia que respalde tales aseveraciones.
Se dice que las demoras de construcción y el costo mucho más alto de la obra son pruebas de que la obra se manejó mal, pero estos resultados también se pueden deber a otras causas que son ajenas a la corrupción.

En mi opinión, lo más probable es que la principal causa de la tragedia hayan sido una serie de malas decisiones técnicas y gerenciales concatenadas.
No hay que olvidar que la gestión de la obra no sólo resultó tener una falla técnica catastrófica, también se excedió lo presupuestado y el plazo para concluir la obra. Sería mucha casualidad que todas estas fallas se debieran a causas independientes.

Los sistemas de control de proyectos y gobernanza existen para evitar que ocurran problemas como los que manifiesta el Paso Exprés.
Estamos tan acostumbrados a pensar que los procesos de auditoría y control se ponen para evitar actos de corrupción y desviaciones presupuestales que acabamos subestimando la importancia de construir las obras ordenadamente y con buena técnica.
Aun cuando los controles financieros sean buenísimos haciendo imposible robarse un sólo centavo, debemos calificar a una obra como mala si los resultados operativos y de seguridad del proyecto son deficientes.

En suma, los sistemas de gestión y control de proyectos también sirven para detectar riesgos y evitar desgracias del tipo que todos conocemos.
La tragedia de Cuernavaca nunca debió haber sucedido. Los peritajes técnicos y presupuestales que se realicen deben servir no sólo para asignar culpas y aplicar sanciones; también deben ser útiles para mejorar las prácticas de diseño y construcción de las obras públicas que se realizan en el País.

Si los peritajes de la tragedia del Paso Exprés sirven para evitar que se vuelvan a cometer errores de este tipo, la tragedia no habrá sido en balde.

Publicado por Reforma
20-07-2017