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Tres focos rojos para 2021

FOTO: DANIEL AUGUSTO /CUARTOSCURO.COM

En febrero del año pasado publicamos en este espacio sobre cinco focos rojos que debíamos seguir muy de cerca. El 2020 terminó con más complejidades de las que pudimos vislumbrar hace 12 meses: una pandemia global y una crisis económica sin precedentes en la historia moderna. Estos fenómenos solo abonaron a un panorama de riesgos que en ese momento eran latentes y hoy siguen siendo relevantes. El inicio del año exige que hagamos nuevamente un recuento de los riesgos más importantes para los siguientes meses. Estos son los tres focos rojos para la economía mexicana en 2021.

Uno. Dentro de algunas semanas la pandemia por covid-19 cumplirá un año de hacer estragos entre la población. El manejo de la misma así como las estrategias de contención no han dado resultados alentadores. Las estadísticas de casos confirmados y muertes muestran que México a lo largo del año ha sido de los países más afectados por la pandemia. A pesar de la falta de medidas estrictas de confinamiento la economía será fuertemente golpeada: se espera que cerremos el año con una caída del producto interno bruto cercana al 9% respecto del año anterior.

La existencia de una vacuna ofrecida por varios laboratorios a nivel global ofrece una esperanza para controlar en 2021 la propagación del covid-19. Sin embargo, al igual que con la estrategia de contención y mitigación del año anterior, la estrategia de vacunación es incierta y los datos oficiales indican que el proceso de inmunización no será rápido. De acuerdo con The Economist Intelligence Unit la vacuna en México será accesible masivamente hasta septiembre de este año.

Si estas condiciones se mantienen se puede esperar que a lo largo de los siguiente meses observemos altas y bajas en la recuperación económica y de empleos. Durante abril se perdieron cerca de 12 millones de empleos, especialmente entre trabajadores informales que poco a poco han ido recuperándose a lo largo del año. Sin embargo en diciembre, tras un repunte en el número de contagios y el llamado de las autoridades a endurecer las medidas de confinamiento se observó  una reversión del proceso de recuperación de empleo formal registrado ante el IMSS. En ese mes se registró una pérdida de casi 279 mil puestos de trabajo y para cerrar el año se contabilizaron 648 mil empleos formales menos que en diciembre de 2019. Es posible que registremos reversiones en la recuperación económica si la pandemia no es controlada de manera constante durante los siguientes meses.

Dos. Desde 2019 hemos registrado un deterioro de la estructura interna de la economía mexicana que extenderá la recesión económica durante 2021. Las decisiones de política pública, como la cancelación del aeropuerto de Texcoco en nuestro país han deteriorado la certidumbre para inversionistas y en 2020 esto no ha cambiado. Las modificaciones regulatorias en materia de energía han profundizado condiciones desfavorables para la iniciativa privada. En este sentido autoridades de Estados Unidos han dejado en claro que esto tiene repercusiones importantes para el cumplimiento del TMEC y esto puede poner en riesgo nuestra relación comercial con nuestro principal socio de la región.

Por otro lado, el gobierno del presidente López Obrador tiene planes de absorber las funciones de órganos autónomos desde la administración pública federal. El debilitamiento de la autonomía de la Comisión Federal de Competencia Económica y el Instituto Federal de Telecomunicaciones pone riesgo sus actividades para regular mercados, así como vigilar y sancionar prácticas monopólicas. Esto mandaría una señal de una falta de claridad y cancha pareja para nuevos inversionistas dispuestos a competir en México.

Tres. A pesar de que el 2020 muy probablemente cierre con una recaudación fiscal similar a la registrada en 2019, esto se ha logrado gracias al uso de estrategias que no necesariamente serán eficaces en el mediano plazo. Las finanzas públicas se mantienen relativamente estables debido a que la administración federal ha utilizado fuentes no permanentes de ingresos como los recursos de los extintos fideicomisos públicos o los ahorros del Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestarios. Estas fuentes de financiamiento se agotan y no serán suficientes para contener la caída en recaudación durante 2021.

En resumen, el retraso en la aplicación de vacunas y la falta de una estrategia mejor planeada de contención de propagación del virus dificultará una recuperación económica constante. Este proceso se hace más complejo ante la falta de una estrategia fiscal para contener los efectos económicos de la pandemia y en el mediano plazo tendrá repercusiones en los niveles de recaudación fiscal. Por último, el debilitamiento institucional de órganos autónomos y otros reguladores económicos, así como las fricciones por incumplimiento de tratados comerciales no ofrecen certeza jurídica para el funcionamiento de los mercados y la inversión. El 2021 será el año en el que comenzaremos a observar las afectaciones económicas de largo plazo de la pandemia, y parece que no estamos preparados aún para hacerle frente a estos riesgos.

Publicado por Expansión
20-01-2021