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Tres países, no dos

La firma de consultoría McKinsey y Co. presentó hace poco un estudio muy interesante en el cual revelan que la economía mexicana se mueve a dos velocidades. El México de las empresas grandes, formales, nos dice el estudio, aumenta su productividad, y ésta es la principal explicación de su crecimiento. En contraste, el México de las empresas pequeñas no puede hacer crecer su productividad. En el raro caso en que son formales, el incentivo a crecer es muy pequeño. En la mayoría de los casos, los incentivos apuntan a permanecer en el sector informal, y no crecer.

En IMCO hicimos un análisis similar desde el año pasado, tratando de mostrar los distintos sectores que conforman el PIB y ordenándolos por su tasa de crecimiento desestacionalizada promedio de los últimos 3 años. Lo que nos encontramos es un México que va a tres velocidades.

El primer México representa cerca de la tercera parte de la economía. Podemos afirmar sin temor a equivocarnos que es la “China mexicana”. Esa tercera parte del PIB crece a tasas anualizadas cercanas al 9%. Muchos de los sectores que están ahí, están orientados al sector exportador de la economía, y son las historias de éxito que vemos en la tele: automotriz, aeroespacial, electrónica, carros de ferrocarril, son de los ejemplos más exitosos.

También están ahí varios de los negocios en red: telecomunicaciones, banca, autotransporte y comercio. Sin duda, en estos últimos hay problemas de competencia, pero su agregación al PIB en un país con población dispersa es innegable.

Hay un segundo México que representa cerca del 45% del PIB. Sus sectores crecen entre 0 y 2.5% al año. Esta última, de hecho, es la esperanza estadística de crecimiento de la economía con base en la experiencia reciente. La clase económica más grande de ese México es la de servicios inmobiliarios. También es la que más crece en este grupo, alrededor del 2.5% anual.

La siguen otros sectores, principalmente orientados al consumo del mercado interno. Estos sectores están en una dinámica implosiva. Sus consumidores (la mayoría de los mexicanos) no han podido hacer crecer su productividad significativamente. Por ello, su consumo no crece, y por ende en esos sectores hay poca inversión, lo cual hace que en el tiempo crezcan cada vez menos. Este México necesita reformas estructurales que le permitan invertir en el capital humano de sus trabajadores y consumidores, para elevar la productividad, el apetito por el consumo, y a la vez la inversión y el crecimiento.

El tercer México representa cerca del 16% del PIB. Ahí están los sectores cuyo crecimiento ha sido negativo en los últimos 3 años. Ahí está el sector energético, pero también el de edificación, y otros más pequeños, como el farmacéutico, algunos sectores de la industria química y clases de servicios como las de alimentos preparados (restaurantes). Este es el México que necesita de las reformas estructurales de manera muy urgente. Este es el que no podrá crecer hasta que no se disipe la nube de polvo de la reforma secundaria en energía, y que tampoco crecerá hasta que los sectores de construcción renueven su modelo de negocio.

Esto nos pone a pensar a cuál de los tres países está ligada nuestra actividad económica. Si estamos en el primer bloque, ¡enhorabuena! Hay que seguir el rumbo, continuar innovando, conquistando mercados, reduciendo costos. Si estamos en el segundo México, mientras no invirtamos en la gente, no vamos a lograr nada. Si estamos en el tercer México, pues hay que cambiar a la voz de ya las estructuras de rentistas que no agregan valor económico.

Publicado por Capital de México

20-05-2014