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Un error inexplicable

Una de las primeras cosas que uno aprende cuando estudia economía es que el Impuesto Sobre la Renta tiene una conducta pro cíclica: la recaudación sube cuando la economía crece y cae cuando la economía está en recesión, generalmente con un breve rezago. La economía del País acaba de confirmar la validez de esta lección. Durante 2013, el ingreso per cápita cayó y la recaudación per cápita del ISR también.

Esta relación igualmente opera en la dirección contraria. Cuando el Gobierno aumenta los impuestos que los contribuyentes deben pagar, causa que se reduzca su ingreso disponible. Cuando esto sucede, las familias consumen menos, y salvo que algún otro componente de la demanda agregada tenga un crecimiento absoluto superior a la reducción del consumo, el efecto neto del aumento de impuestos es una contracción económica. Esto es exactamente lo que sucedió durante el primer trimestre de este año. El Gobierno aumentó los impuestos justo cuando la economía estaba pasando por un periodo recesivo. Esta decisión prolongó y profundizó la recesión que estamos sufriendo.

La serie de tiempo que publica ANTAD (Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales) muestra que los causantes han resentido el efecto combinado de la recesión e impuestos más altos. En la gráfica adjunta se muestra lo que ha sucedido a las ventas de las tiendas afiliadas a esa organización entre enero del año pasado y febrero de este año. Cabe señalar que ANTAD afilia a casi todos los supermercados y a la mayoría de las tiendas departamentales. Consecuentemente, la información que publica es uno de los mejores barómetros disponibles para seguir la coyuntura económica y la situación de la mayoría de los consumidores.

Las observaciones en la gráfica corresponden al periodo de enero 2013 a febrero de 2014, inclusive. Los datos muestran la tasa anual de crecimiento de las ventas totales per cápita de los establecimientos afiliados a la ANTAD a precios constantes. Las cifras reflejan los efectos de restar la inflación anual acumulada y el crecimiento de la población. La tasa anual promedio para el periodo en cuestión fue negativa: -.19 por ciento.

Durante 8 de los 14 meses que concluyeron en febrero, la tasa de crecimiento de las ventas reales de ANTAD fue negativa. El patrón de caídas de consumo per cápita inició en abril de 2013. La caída en abril es fácil de entender, puesto que Semana Santa fue el mes anterior, lo cual estimuló el consumo artificialmente. Pero durante varios de los meses subsecuentes el consumo volvió a caer. Esto debió de ser tomado en cuenta por las autoridades hacendarias y los legisladores a la hora de diseñar y negociar el paquete fiscal para 2014. Que no lo hicieran fue una omisión que delata falta de atención a detalles claves y una indiferencia inaceptable hacia el bienestar de las personas que participan en la economía formal y pagan impuestos.

El efecto combinado de la recesión y la mayor carga fiscal se nota en los resultados tan malos que reportaron las empresas comerciales en enero y febrero, y todo indica que este patrón sigue afectando la economía, puesto que las ventas que reportó Walmart para marzo siguen a la baja.
Varias cosas me preocupan de la "reforma" fiscal. Además de inoportuna e insensible a la situación de los causantes cautivos, el paquete fiscal tiene otras graves fallas: fomenta la informalidad, tanto por el incentivo que crea el costo fiscal más alto como por el hecho de que una parte significativa de los recursos captados financiarán el consumo de personas que operan en la informalidad. No dudo que muchas de estas sean pobres, pero entre ellas también hay otras que optaron por operar en la economía informal porque esa condición les conviene más. Actualmente, millones de persona operan en la informalidad para evadir impuestos y minimizar la carga fiscal que pagan. Muchas de estas personas se reincorporaban a la economía formal cuando enfrentaban situaciones difíciles de resolver desde la informalidad. La reforma debilitó la permeabilidad de los dos mercados laborales y puede convertirse en una nueva trampa de pobreza.

La mayoría de las reformas que se aprobaron el año pasado fueron muy valiosas, pero la reforma fiscal fue un total desastre que debe ser corregido. La evidencia está a la vista; espero que la racionalidad económica supere el orgullo y el cálculo político.

Publicado por el periódico Reforma