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Un mundo sin reglas

A veces conviene dar rienda a la imaginación, sobre todo cuando se aproxima una discontinuidad importante y lo que se requiere es "imaginar" cómo podría ser el mundo si se dieran ciertos acontecimientos.
Los autores de historia de ciencia ficción han creado todo una sub-especialidad literaria basada en estos experimentos mentales, aunque cuando los planificadores hacen ese tipo de experimentos se acostumbra denominar a esos experimentos: "escenarios de planeación", con el fin de conferirles solemnidad.

El proceso electoral americano puede desembocar en un escenario del tipo que no se presta a proyecciones lineales puesto que el cambio bajo consideración es tan grande que afecta la misma estructura del ente cuya conducta se está evaluando.
La posible elección de Trump puede representar ese tipo de discontinuidad. Y no solo lo pienso yo. El lunes pasado, 50 de los más importantes y calificados analistas internacionales del partido Republicano- incluyendo a dos ex-Secretarios de Homeland Security, Robert Zoeller (ex-Presidente de Banco Mundial), John Negroponte (ex-Embajador de EUA en México y posteriormente jefe del Consejo Nacional de Inteligencia de EUA) y Michael Haydan, (ex director general de la CIA)- publicaron una carta abierta en la que instan a sus co-partidarios a no votar por Trump. Lo que preocupa a este grupo de expertos no son sólo sus propuestas, sino su conducta temeraria y su falta de juicio político y moral.

Esa misma opinión manifestó el Club Republicano de Harvard (cuna intelectual de connotados estrategas geo-políticos, como Henry Kissinger) en una carta abierta en la que insta a sus correligionarios a votar en contra de Trump y a favor candidatos Republicanos para el Congreso y el Senado de EUA.
Vale la pena preguntar, ¿por qué les preocupa tanto que Trump llegue a la Presidencia? La respuesta es sencilla pero muy alarmante: Lo que les preocupa es que conduzca las relaciones geo-políticas de EU en la misma forma temeraria y caprichosa en que se ha conducido a lo largo de la campaña.

Imaginen un orden internacional que opera sin reglas. El mundo en cuestión es uno en el cual el Presidente americano decide que conviene a EU operar geo-políticamente sin las ataduras y compromisos que derivan de los acuerdos y pactos internacionales de seguridad que ha firmado esa gran nación. Consecuentemente, en este mundo dejan de funcionar las Naciones Unidas, OTAN, la OEA, SEATO y varias instituciones más, que funcionan como interruptores de circuito para aminorar los riesgos derivados de los diversos conflictos internacionales.
Imaginen, también, que ese mismo Presidente decide que las instituciones y acuerdos económicos internacionales también son un estorbo; que convendría a EU operar en la economía internacional sin tener que acatar las reglas impuestas por el Fondo Monetario Internacional, la Organización Mundial de Comercio, el acuerdo bancario de Basilea, y varias otros acuerdos, incluyendo el TLC con México y Canadá.

¿Cómo sería ese mundo? La respuesta es sencilla: Sería un lugar mucho más peligroso y menos próspero que el actual. En él, la mayoría de los países operaría en un entorno sin reglas; prevalecería la ley del más fuerte y agresivo. En ese mundo, líderes políticos como Putin podrían invadir a sus vecinos con impunidad, sabiendo que ya no correrían el riesgo de sufrir una retaliación militar, política o económica significativa. Como el paraguas protector de OTAN ya no funcionaría, Alemania tendría que armarse con bombas nucleares.

En ese contexto, probablemente los conflictos de Medio Oriente se agravarían. Como en el nuevo contexto probablemente no sería rentable para EU defender a Israel, probablemente ese país sería atacado por Irán y las potencias árabes de la región. Como Israel tiene bombas atómicas, probablemente las tendría que utilizar en defensa propia. En algún momento, el conflicto entre Suníes y Chiiés probablemente también se intensificaría y abarcaría toda la región de Turquía a Irán.

El papel estabilizador que juega EU en Asia también se disolvería. China posiblemente trataría de anexar a Taiwán y Corea del Norte quizá atacará a Corea del Sur. En ese contexto, Japón tendría que armarse para defenderse tanto de Corea como de China. Probablemente reviviría el conflicto Sino-Japonés.
El escenario arriba descrito es solo uno de varios imaginables. Quizá sea demasiado alarmista. Trump no gobernaría solo. Consecuentemente, es posible que la Suprema Corte y el poder legislativo americano funcionaran como contra-pesos, impidiendo la disolución del marco institucional internacional descrito arriba. Pero tampoco conviene ser optimistas: no hay que olvidar que lo que más preocupa a los analistas arriba mencionados no es la descontinuidad institucional que la elección de Trump podría causar, sino el peligro inherente en que un megalómano controle el armamento nuclear de EU.

En suma, Trump representa un riesgo catastrófico para la humanidad. Está en manos de los votantes americanos evitar que llegue a la presidencia.

Publicado por Reforma
11-08-2016