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Vacunación sin vacunas

FOTO: ROGELIO MORALES /CUARTOSCURO.COM

Los números de vacunación contra el SARS-COV-2 en México no han ocurrido con la velocidad que esperábamos. Pusimos muchas esperanzas en la vacuna como un método para reducir el contagio y los costos humanos y económicos que ha significado esta pandemia.

Al día de ayer, de acuerdo con el portal Our World In Data, el mundo ya ha vacunado 2.6 de cada 100 habitantes. México e Indonesia, solamente 0.6. Israel, mientras tanto, ha vacunado a 76.3, el Reino Unido 23.3 y Estados Unidos 16 de cada 100 habitantes. Al 15 de febrero, el mundo apenas había vacunado a 202.5 millones de personas. De esas, casi 53 millones son estadounidenses, y solamente 773,580 son mexicanas.

Hace unos días, el titular de SHCP, Arturo Herrera, le dijo al periodista Carlos Loret de Mola en una entrevista que México había erogado (de la Tesorería de la Federación) 9 mil millones de pesos para pagar por las vacunas necesarias para la primera dosis mexicana. Esa cifra, compra 150 millones de dosis de la vacuna más barata, la de Astra Zéneca, a un precio estimado de 3 dólares por dosis. El problema es que llegamos tarde a la repartición. Mientras que países como Estados Unidos, en la administración Trump, invirtieron cerca de 18 mil millones de dólares en el fondeo de la ciencia básica, México decidió esperar a que hubiera un producto viable para ir y comprarlo.

Si este es nuestro problema más grande, podríamos haber invertido más. No 18 mil millones de dólares como nuestros vecinos del norte, porque para nosotros eso es 1.4% del PIB y para ellos es apenas 8.3 diezmilésimas del PIB, pero sí podríamos haber invertido la séptima parte de lo que invirtieron los estadounidenses (nuestro PIB per cápita es 6.6 veces más pequeño). La inversión “justa” equivalente, por ingreso personal, hubiera sido 2,571 millones de dólares, 5.7 veces lo que erogó la Tesorería en el pago que Herrera relató a Loret.

El hecho de que no exista un mercado privado de vacunación (idea brillante de un cartel de 179 países liderado por la OMS para “evitar el lucro” en las vacunas), es lo que ha generado escasez de una innovación que puede salvar a miles de millones de personas. La ambición de cada habitante del planeta por ponerse adelante en la fila, es lo que podría guiar recursos importantes hacia la industria para que esta pueda ofrecer más vacunas. En muchos gobiernos, les hizo falta leer a Adam Smith, o si lo leyeron, les hizo falta creer en lo que dijo el filósofo escocés: la búsqueda de cada individuo de su propia felicidad, redunda en el mayor bienestar posible para la mayoría.

En esta columna, queremos proponer un esquema diferente. Seguramente la administración no le hará caso a Smith, porque le parecerá demasiado neoliberal. Intentemos llegar a un justo medio.

La vacuna más cara que hay es la de Moderna, que puede costar entre 36 y 38 dólares la dosis. La de Pfizer puede costar 20 dólares por dosis. Próximamente habrá una de Johnson & Johnson, que no requerirá refrigeración. Todavía hay opciones.

En cada decil de ingreso en México hay 12.9 millones de personas. Como el cartel global de gobiernos no permite por el momento a los particulares comprar, el gobierno podría sacar un bono de pandemia. Este bono sería un instrumento de deuda pública, de 20, 30 o 40 dólares por papel. A través de este bono, el Estado se comprometería a traer una vacuna de las caras para los mexicanos de más ingreso. Si no la encuentra, se compromete a pagar el bono más el interés devengado, a una tasa baja, tipo CETES.

Cada papel tendría un impuesto del 30%, no reembolsable. Con el impuesto de un papel de 40 dólares, el gobierno recaudaría 12 dólares, lo cual le daría recursos para vacunar a cuatro personas pobres con vacunas de 3 dólares, como la de Astra Zéneca. Con el bono de 20 dólares, el impuesto recaudaría suficiente para tres dosis de Astra Zéneca.

Si los 64.5 millones de mexicanos del decil 5 para arriba compramos bonos de 30 dólares, el Estado recauda 580 millones de dólares, que no tendrían que salir de Tesorería; saldrían del bolsillo de la mitad más rica para comprar aproximadamente 194 millones de dosis de la vacuna Astra Zéneca, más que suficiente para vacunar dos veces a casi 97 millones de pobres.

Antes de despertar, los López y Herrera nos dijeron que por qué el decil 10 se puso la vacuna Moderna, mientras los pobres la de Astra Zéneca. Por eso este esquema de ensueño no volaría. Prefieren ver muertos o amolados a los ricos, que redimir a sus pobres.

Publicado por El Financiero.
17-02-2021