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Vacunas y contrapesos

"No me gusta hacer predicciones, especialmente sobre el futuro". No todo el mundo puede aplicar la sabiduría del legendario mánager de beisbol Yogi Berra. Hay instituciones que tienen la obligación de diseñar métodos para avizorar el porvenir. La Secretaría de Hacienda tiene la compleja tarea de proyectar una diversa serie de variables sobre el comportamiento de la economía. En el documento de Criterios Generales de Política Económica de 2013, la SHCP hizo un cálculo equívoco sobre el comportamiento de la deuda del gobierno: "se estima que para el cierre de 2013 el saldo histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público se ubique en 37.0 por ciento del PIB, disminuyendo a 35.4 por ciento del PIB en 2018 (página 78)".

Cuatro años después, las cosas pintan muy distintas. En el mismo documento para 2017, la SHCP estima que, si todo sale bien, el gobierno de Enrique Peña Nieto terminará con requerimientos financieros de 49.9% del PIB. Son casi 15 puntos del PIB de diferencia sobre las estimaciones de deuda pública entre 2012 y 2016.
Un funcionario estatal me reclamó hace unas semanas: "mientras se hace mucho ruido sobre la deuda de estados y municipios ésta ha permanecido constante o disminuido en años recientes. En ese tiempo la deuda federal se ha incrementado como en 40%". México no tiene un problema de endeudamiento público, pero la velocidad con que crecieron los pasivos del gobierno debería prender los focos amarillos. La deuda ha crecido mucho más rápido que la economía y esa tendencia es insostenible.

En este contexto, el Fondo Monetario Internacional (FMI) le sugirió al gobierno mexicano crear un Consejo Fiscal, independiente del Ejecutivo y el Legislativo, que ayude a vigilar el comportamiento de las finanzas públicas. El desafío más grave al Estado de Derecho en México es que las propias autoridades son las primeras en pasarse por el arco del triunfo nuestras leyes y normas. Como lo muestra el comportamiento de la SHCP en los últimos 4 años, las reglas fiscales no han funcionado para contener los apetitos de gasto y deuda. Un Consejo Fiscal no tiene que ser un elefante blanco. Un equipo de trabajo liderado por cinco economistas con una voz independiente, capacidad analítica y un importante peso reputacional podría fungir como contrapeso técnico a las decisiones de Hacienda y el Congreso.
El área de análisis del banco Citibanamex se sumó a la propuesta del FMI: el escrutinio de los medios de comunicación y las ONGs no es suficiente. En ese sentido un órgano independiente encargado de generar sus propias proyecciones macroeconómicas puede evaluar las estimaciones y los resultados financieros, así como el respeto a las reglas fiscales. El Colectivo Peso, que agrupa a 10 organizaciones de la sociedad civil, ha trabajado en un primer borrador del diseño legal del Consejo Fiscal. Después del 15% de aumento de los requerimientos financieros del gobierno, contra la opinión del FMI, la sugerencia de uno de los bancos más grandes del país y la propuesta de la sociedad civil, la Secretaría de Hacienda no quiere un Consejo Fiscal.

Como si la extracción de petróleo fuera un asunto de echarle más agua a los frijoles, esta semana, la Cámara de Diputados decidió elevar la producción de Pemex en 19 mil barriles diarios. Así habrá más dinero que repartir en el documento presupuestal y en la fructífera imaginación de nuestros legisladores. Para señalar y frenar esas babosadas sirve el Consejo Fiscal que Hacienda no quiere. Imagina, estimado lector, que en la elección presidencial del 2018 ganara un político con la idea de que se puede gastar mucho sin preocuparse por los equilibrios financieros. ¿No te daría más tranquilidad tener un contrapeso técnico frente a una Secretaría de Hacienda bajo las órdenes de un presidente populista? José Antonio Meade no lo ve necesario.

Publicado por Reforma
23-10-2016