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Volver a sentir confianza

El estado de ánimo actual depresivo de los mexicanos se expresa de muchas formas, una de las principales manifestaciones es una pérdida generalizada de confianza. Desconfiamos de nuestras instituciones; hemos perdido la fe en nuestra capacidad para resolver problemas sociales y para controlar y determinar el futuro del País.

Si pudiera pedirle un solo favor al Presidente electo, es que haga todo lo que pueda para restablecer la confianza de los mexicanos. Para ello es indispensable que desde su primer día a la cabeza del Gobierno comunique una idea clara de la dirección en que quiere llevar al País. Debe demostrar que tiene sus prioridades bien definidas y que está dispuesto a negociar los detalles de su proyecto, pero no la dirección en la que enfilará al País.

En el transcurso de los últimos meses, Peña Nieto y su equipo me han convencido de dos cosas: primero, que están comprometidos con la idea de modernizar las instituciones claves del País. La evidencia al respecto es abundante. Por ejemplo, en la campaña estuvieron dispuestos a asumir el costo político de hablar de transformar a instituciones icónicas, como Pemex. Esto nunca lo habrían hecho si su propósito hubiera sido mantener estas instituciones como están, ¿para qué abrirse a la crítica de la izquierda reaccionaria o de grupos de interés dentro de su mismo partido?

Segundo, mostraron tener la mente abierta a nuevas ideas, como la propuesta de hacer cambios al IVA para fondear un programa de cobertura social que elimine los incentivos que actualmente hay para participar en la economía informal, en vez de emplearse en el sector formal de la economía. Otro ejemplo que claramente muestra su disposición a cambiar viejos acuerdos institucionales fue el papel que el Presidente electo jugó para romper el impasse que había en la reforma laboral recién aprobada. Su apoyo a la reforma fue determinante. En este debate, el Presidente electo volvió a mostrar que está comprometido con la modernización económica del País.

Peña Nieto y su equipo también me han convencido de que buscarán fórmulas para fortalecer la eficacia del poder Ejecutivo. La propuesta de poner los instrumentos de la Secretaría de Seguridad Pública y las herramientas administrativas de la Secretaría de la Función Pública bajo el control del titular de la Secretaría de Gobernación fortalecerá el ejercicio de las funciones políticas del Estado.

La mayoría de las críticas que se han hecho a esta reforma son en el sentido de que se buscará regresar a otros tiempos en que Gobernación aglutinaba los instrumentos autoritarios del Estado y operaba como el brazo ejecutor de la voluntad política del Presidente; sin embargo, en mi opinión, estas críticas subestiman el papel que hoy juegan los poderes Legislativo y Judicial, así como los partidos políticos de oposición, manteniendo los equilibrios políticos entre las diversas fuerzas de una sociedad plural.

Fortalecer las funciones del Ejecutivo para mejorar su eficiencia no es igual a edificar un Estado autoritario. El péndulo se movió demasiado en la dirección de un Ejecutivo débil durante los últimos dos sexenios. Cualquier movimiento en la dirección contraria debe conducir a un equilibrio más sano entre los tres poderes del Gobierno federal y restablecer la primacía del Gobierno federal en debates relacionados con los gobiernos estatales y municipales.

Concuerdo con Peña Nieto y su equipo en que México requiere un poder Ejecutivo más eficaz que el actual. Para que no se queden cortos, sugeriría que analicen qué otras reformas administrativas y legales se requieren para mejorar el desempeño de este poder en la supervisión de sectores regulados, así como el manejo de las empresas paraestatales.

Hay mucho que solucionar y nada podrá resolverse sin la intervención decidida y jurídicamente sólida del Ejecutivo federal.

Estoy gratamente sorprendido y optimista sobre la dirección a la que apunta el Gobierno que entrará en funciones el fin de semana próximo. Le deseo éxito en la ejecución de las tareas de modernización que están pendientes. Quiero que los mexicanos volvamos a sentir la confianza que deriva de saber que vamos caminando hacia la dirección correcta. Han pasado muchos años sin que podamos jactarnos de que lo que estamos haciendo lo estamos haciendo bien.

Les deseo mucho éxito al Presidente Peña Nieto y a las personas que lo acompañarán durante su Administración.

Roberto Newell G. es Economista y Vicepresidente del Instituto Mexicano para la Competitividad, A.C. Las opiniones en esta columna son personales