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¿Y la opción eléctrica?

La semana pasada escribí una columna en la que propuse la adopción masiva de gas natural vehicular (GNV) como carburante, sobre todo en la ZMVM. Destaqué las cuatro ventajas que tiene sobre la gasolina: Es mucho mejor para el medio ambiente; cuesta aproximadamente la mitad de lo que cuesta la gasolina, pero tiene un rendimiento por litro parecido al del carburante líquido; es un carburante seguro puesto que en una colisión se volatiliza instantáneamente, y por último, es relativamente fácil y barato adaptar los motores de vehículos para que consuman GNV en vez de gasolina, consecuentemente, a los precios actuales el costo de reconversión se cubre en 2 años.

Por ello, en esa columna propuse que el Estado intervenga para regular, estandarizar y estimular el uso y equipamiento de los vehículos para que usen GNV en la ZMVM, y el desarrollo de una red de distribución y de puntos de venta para abastecer el carburante. Debí haber hecho hincapié que esa misma red podría aprovecharse para apoyar la aplicación de normas de control que garanticen el funcionamiento de este nuevo mercado y que también sirva para recuperar el costo de las inversiones de reconversión de los motores. Los instrumentos digitales de control existen, lo único que se requiere es aprovecharlos.

En general, la columna en cuestión fue bien recibida, pero un par de personas señalaron que si lo que se trata es de reducir la contaminación, hay dos otras opciones tecnológicas que son aun mejores: los vehículos eléctricos que operan con baterías recargables, y los híbridos, que usan una combinación de energía cinética y gasolina. Creo que lo que proponen plantea una disyuntiva falsa. Para mejorar el medio ambiente de la ZMVM conviene adoptar una estrategia que combine la reconversión de motores para que operen con GNV y mayores estímulos para que el crecimiento del parque vehicular favorezca autos eléctricos e híbridos.

El sueño de la mayoría de los ambientalistas y de un segmento de planificadores urbanos es que dentro de poco tiempo todos los vehículos que circulan en la ZMVM sean exclusivamente eléctricos, o en el peor de los casos, híbridos. Aunque tal cambio indiscutiblemente resolvería el problema de contaminación del aire de la zona metropolitana, resulta imposible de instrumentar, primero porque los costos de hacerlo serían prohibitivamente altos y segundo porque la tecnología de los autos eléctricos todavía no logra resolver cómo mejorar los rangos de operación tan limitados que tienen la gran mayoría de los modelos disponibles.

A saber, la estrategia de reducción de emisiones debe simultáneamente resolver dos retos: Primero, debe crear condiciones para que los conductores tengan incentivos fuertes para abatir las emisiones de los autos que ya poseen. Para lograr este propósito la mejor opción disponible, es reconvertir una parte significativa del parque vehicular a GNV. En la columna de la semana pasada propuse establecer un plan a 7 años para reconvertir un millón de autos a GNV, empezando con los taxis que circulan en la ZMVM. El programa propuesto ayudaría a gradualmente reducir las emisiones de contaminantes y como descansa sobre bases económicas sostenibles la propuesta en cuestión no es una panacea inalcanzable, sino de una propuesta financieramente plausible.

El segundo reto tiene que ver con el crecimiento del parque vehicular. Las autoridades también confrontan el reto de evitar que el parque vehicular que opera con gasolina siga creciendo en la ZMVM. Para lograr este propósito lo recomendable sería instrumentar una política pública que cree incentivos para que la mayoría de los autos nuevos en la ZMVM usen tecnologías más amigables con el medio ambiente. Esto se puede lograr instrumentando un impuesto a la venta de autos nuevos que desincentive los autos de gasolina y promueva la venta, primero, de autos eléctricos, en segundo lugar, los autos híbridos y en tercer lugar, los autos convertidos para operar con gas.

La combinación de estas dos estrategias debe causar que disminuyan las emisiones de gases contaminantes gradualmente hasta alcanzar niveles que sean menos dañinos para el medio ambiente y para la salud de los habitantes de la ZMVM.
El deterioro tan significativo del medio ambiente de la ZMVM hace indispensable instrumentar medidas que induzcan reducciones significativas de emisiones de contaminantes. Para que esto suceda conviene instrumentar una estrategia que combine el GNV con otras tecnologías innovadoras que abaten esas emisiones. El uso masivo del GNV y la adopción de estímulos para incentivar el crecimiento del mercado de autos eléctricos e híbridos son políticas complementarias para mitigar la emisión de gases contaminantes. La propuesta a favor del uso masivo de GNV es solo parte del cambio que se requiere para mejorar el medio ambiente de la ZMVM.

Publicado por Reforma
28-07-2016