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El mercado laboral se estancó en 2024

FOTO: CRISANTA ESPINOSA AGUILAR /CUARTOSCURO.COM

Este martes 25 de febrero, el Inegi publicó los datos del mercado laboral mexicano al cierre de 2024. Al analizarlos junto con los de la actividad económica en el cuarto trimestre, que se divulgaron la semana pasada, queda en evidencia un problema estructural de productividad, falta de oportunidades y una tendencia de estancamiento que la economía mexicana arrastra desde hace al menos medio año.

Si bien el desempleo sigue siendo bajo (2.6%), la informalidad persiste en más del 54% y la subocupación —la necesidad y disponibilidad de los trabajadores de ofrecer más horas de las que su ocupación actual permite— se mantiene por encima del 8%, un nivel que no se veía desde 2016 en un cuarto trimestre.

La composición del empleo también resulta reveladora. En términos netos, al cierre de 2024 había apenas 83,500 personas ocupadas más que al cierre del año anterior. Sin embargo, los sectores que más empleo generaron fueron servicios sociales (213,000 personas) y restaurantes y alojamiento (175,000), mientras que la industria manufacturera perdió más de 121,000 puestos de trabajo y la construcción se redujo en 118,000 empleos.

Estas cifras confirman lo que los datos del PIB publicados el 21 de febrero ya sugerían y que en este espacio he señalado antes: la debilidad del sector manufacturero es evidente, la construcción se frenó en la segunda mitad del año, aunque a pesar de ello, sostuvo el crecimiento anual junto con el comercio al por menor y los transportes, correo y almacenamiento.

La pregunta clave es si estas tendencias sectoriales y la composición del empleo se mantendrán en 2025, y qué implicaciones tendrán para la productividad laboral. Según el indicador global de productividad del Inegi, las actividades secundarias siguen siendo más productivas, con la manufactura destacando en particular. Si el empleo continúa trasladándose hacia sectores menos productivos, la productividad de toda la economía podría continuar estancada o hundirse lentamente.

Si analizamos el empleo por tamaño de unidad económica, el panorama es ligeramente distitno, aunque sin ser concluyente. El número de trabajadores en micronegocios se redujo 2.9% (cerca de 710,000 personas), mientras que en establecimientos pequeños y grandes aumentó 2.4% y 3.6%, respectivamente. Esto podría sugerir que algunos micronegocios crecieron y otros desaparecieron, empujando a sus empleados hacia empresas más grandes y, en teoría, más productivas. Sin embargo, la población subocupada creció en 245,000 personas, más de lo que aumentó el empleo en pequeños (216,000) y grandes establecimientos (207,000), lo que matiza esta interpretación.

A esto se suma el hecho de que la creación de puestos de trabajo formales en el IMSS (213,000 en 2024) fue la más baja de los últimos veinte años, excluyendo 2008, 2009 y 2020 por ser años de recesión. La formalización del empleo sigue sin avanzar al ritmo necesario para fortalecer la estructura laboral del país.

El cierre de 2024 deja claro que el mercado laboral está en un punto crítico. Si bien el número de ocupados creció un marginal 0.1%, los datos internos reflejan un panorama donde la productividad se estanca y los sectores estratégicos, como la manufactura y la construcción, carecen del dinamismo necesario para impulsar el crecimiento económico.

Si México quiere consolidar su competitividad en el escenario global, es imperativo que la política económica y laboral se alineen para fortalecer estos sectores y mejorar la calidad del empleo, a través de un acciones que desarrollen el talento y las condiciones de infraestructura, además de brindar certidumbre a la inversión para detonar una economía más productiva.

Publicado en El Economista

26-02-2025