Artículo

Una ciudad feminista

FOTO: ROGELIO MORALES CUARTOSCURO.COM

La Ciudad de México, bajo la administración de Clara Brugada Molina y en continuidad con el proyecto encabezado por Claudia Sheinbaum Pardo, define su gobierno como feminista y busca consolidar una entidad más segura e igualitaria. En octubre del año pasado, la Jefa de Gobierno recibió un reconocimiento por impulsar el Sistema Público de Cuidados, galardón otorgado por el Women Economic Forum y G100, organizaciones internacionales que impulsan una mayor representación de las mujeres.

En este marco, el gobierno capitalino tiene el objetivo de incluir la perspectiva de género en todas las dependencias a través de la implementación de políticas públicas orientadas a incentivar la participación de las mujeres en los ámbitos educativos, económicos y públicos. Hace unos meses, presentó el nuevo programa de autonomía económica para las mujeres con el objetivo de fortalecer su independencia financiera mediante el acceso a apoyos directos, créditos accesibles (con tasas que no superan el 3 por ciento) y la vinculación con empleos de calidad.

Sin duda, esta apuesta resulta ambiciosa pero necesaria para seguir impulsando el desarrollo de una ciudad inclusiva. Esta estrategia no puede dejar fuera a las 1.05 millones de mujeres jóvenes entre 15 y 29 años que viven en la Ciudad de México. De ellas, el 37 por ciento estudia, 35 por ciento participa en el mercado laboral y un 15 por ciento realiza ambas actividades. El 12 por ciento restante está fuera de esa realidad. La pregunta obligada es: ¿a qué se dedican? La mayoría, 7 de cada 10, realiza exclusivamente trabajo del hogar y de cuidados, tareas sin remuneración a las que destinan cerca de 60 horas semanales.

Para las jóvenes que están estudiando, podríamos esperar un futuro más prometedor. Las alcaldías con menor rezago educativo tienden a registrar una mayor participación económica de las mujeres, como Coyoacán, Benito Juárez y Azcapotzalco. No obstante, la seguridad y la calidad del empleo son dos de los grandes pendientes de la capital. En particular, el 25 por ciento de las jóvenes trabaja en el sector comercio, caracterizado por sus altos niveles de informalidad, lo que penaliza sus ingresos y limita su acceso a la seguridad social.

La ventana de oportunidad es ahora. El llamado bono demográfico —ese periodo en el que la población en edad de trabajar (15 a 64 años) supera a la población dependiente (niños y adultos mayores)— está llegando a su fin. En 2020, las jóvenes representaban el 22 por ciento de la población femenina de la capital, para 2035, esa proporción caerá al 18 por ciento, tendencia que seguirá a la baja.

Esto significa que cada vez habrá menos jóvenes sosteniendo una economía con mayores necesidades de cuidado y una población más envejecida. Ignorar esta realidad demográfica sería un error. Las políticas de igualdad de género deben poner especial atención en este grupo para integrarlo plenamente a la población productiva y aprovechar su potencial como motor del crecimiento de la ciudad. Garantizar su acceso a educación, capacitación digital y empleos formales es fundamental.

El discurso feminista cobra sentido cuando genera oportunidades concretas. Si la Ciudad de México aspira a ser un referente de igualdad, necesita invertir hoy en las mujeres que definirán su futuro. Porque el bono demográfico no espera y el costo de desaprovecharlo lo pagaremos todos.

@fergarciaas

Publicado en Alcaldes de México

Marzo 2026