FOTO: MARCO POLO GUZMÁN HERNÁNDEZ/CUARTOSCURO.COM
Cuando pensamos en cuidados, generalmente pensamos en guarderías. Pocas veces nos preguntamos quién va a cuidar a nuestros padres, madres o abuelos cuando envejezcan. La conversación sobre cuidados en México se queda corta porque el cuidado de largo plazo para las personas adultas mayores ha quedado al margen. Tiene sentido, pues hasta ahora México ha sido un país joven.
El problema empieza cuando consideramos la transición demográfica que vive el país. A diferencia de Japón o de otros países que ya envejecieron, en México 1 de cada 10 personas tiene 60 años o más. Pero las proyecciones demográficas estiman que para 2070, 34% de la población tendrá esa edad. Esto aumentará la demanda de cuidados de largo plazo al mismo tiempo que reducirá la población disponible para ofrecerlos.
En México hay aproximadamente 17 millones de personas adultas mayores que requieren cuidados, y 4 de cada 5 no los reciben. Entre quienes sí reciben cuidados, son provistos principalmente de sus familiares, en la mayoría de los casos de mujeres: esposas, hijas o nietas que realizan este trabajo sin remuneración.
Cuando los cuidados de largo plazo recaen principalmente en las mujeres, dejan de ser un asunto familiar y se convierten en una barrera para su inserción y permanencia dentro del mercado laboral. Casi la mitad de las mujeres que no buscan un trabajo señalan que la razón de ello es porque no tienen quién cuide a sus hijos pequeños, adultos mayores o familiares. Cuando una mujer deja su trabajo, reduce su jornada o rechaza un ascenso para cuidar a sus padres enfermos, vive el mismo fenómeno que hacerlo por la maternidad, aunque no lo discutimos con la misma urgencia.
Los establecimientos de cuidado en México se concentran principalmente en cuidados para la primera infancia, no para los adultos mayores. Actualmente hay 1 establecimiento de cuidados para adultos mayores por cada ocho mil personas de 65 años y más, y la oferta no es pareja en todo el país. Colima tiene la mejor cobertura, con 1 establecimiento por cada 3 mil personas adultas mayores; en cambio, en Tabasco hay 1 establecimiento por cada 39 mil personas de este grupo de edad, la cobertura más baja.
Para las entidades que envejecen más rápido que el resto del país, como el Estado de México y la Ciudad de México, hay 1 establecimiento por cada 16 mil y 10 mil personas adultas mayores, respectivamente. Los estados que envejecen más rápido son los que menos tiempo tienen para prepararse. ¿Qué pueden aprender de modelos internacionales?
La experiencia de Japón muestra lo que ocurre cuando un país decide anticiparse al envejecimiento apresurado de su población. A finales de los años noventa, el país creó el Seguro de Atención de Largo Plazo, conocido como Kaigo Hoken, un sistema público obligatorio financiado a través de impuestos, contribuciones y copagos.
El sistema brinda atención a personas de 65 años y más, cubre atención domiciliaria y residencial. A través de este seguro, Japón logró responder a los retos de financiamiento que enfrentaba y avanzó en la profesionalización del cuidado. Esto permitió consolidar un sector de cuidados en rápido crecimiento que para 2023 representó 2.1 millones de empleos.
Japón tuvo esta conversación hace más de 20 años. México apenas empieza a tenerla. No es un problema urgente todavía, pero eso es lo que lo hace peligroso. La transición demográfica ya está en marcha y si el país no construye desde ahora un sistema de cuidados de largo plazo, terminará improvisando sobre la marcha, con menos manos disponibles para cuidar y más personas que necesitarán apoyo.
Profesionalizar el cuidado no es solo una forma de resolver quién cuida a los adultos mayores. Es también, como lo demuestra Japón, una vía para generar empleo formal en un sector que hoy funciona casi por completo con el trabajo no remunerado de las mujeres.
Para avanzar, los estados necesitan ampliar la oferta de servicios de cuidados de largo plazo, capacitar y acreditar competencias de las personas cuidadoras y garantizar el acceso a seguridad social. La generación de empleo formal en el sector de cuidados es necesaria para construir un sistema de cuidados sólido y para evitar heredar una crisis a las generaciones futuras.
Sherlyn Muñoz
Vía Substack
08-07-2026
