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Los minerales críticos en la revisión del T-MEC

FOTO: ADOLFO VLADIMIR /CUARTOSCURO.COM

La atención que reciben los minerales críticos hoy en día no es coincidencia. El ritmo acelerado del cambio tecnológico y la creciente tensión geopolítica han elevado su valor estratégico a niveles sin precedentes. Distintos países han hecho explícito su interés en garantizar el acceso a estos insumos y evitar disrupciones en sus cadenas de suministro. Estas condiciones fortalecen la posición de México y Canadá como actores clave, no solo por el tamaño y potencial de su industria minero-metalúrgica, sino también por su papel como principales socios comerciales de Estados Unidos.

Los minerales críticos son recursos esenciales para la economía de un país, con alto riesgo de interrupciones en el suministro. Por ello, la lista de lo “crítico” varía según el país y evoluciona con el tiempo: mientras la Unión Europea declaró 23 minerales en 2023, el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) identificó 60 en su lista de noviembre de 2025. Entre ellos se encuentran el litio, cobalto, grafito, manganeso, zinc y las tierras raras, que son insumos clave para productos como baterías para vehículos eléctricos, semiconductores, sistemas de defensa, energías renovables y equipos médicos avanzados.

El gobierno de Estados Unidos ha desplegado una estrategia en distintos frentes para reducir su vulnerabilidad en la producción y procesamiento de estos recursos. La urgencia estadounidense por reconfigurar sus cadenas de suministro tiene una razón evidente: China. Según el USGS, el gigante asiático es el principal productor de 20 minerales críticos y es el principal proveedor de Estados Unidos en ocho de ellos.

El 2 de febrero de 2026, el presidente Trump anunció el Project Vault, una reserva estratégica de minerales críticos por 12,000 millones de dólares. Dos días después, convocó a distintos países y a la Comisión Europea a la primera Conferencia Ministerial sobre Minerales Críticos en Washington. En ese espacio, el Secretario de Estado, Marco Rubio, anunció el Foro sobre Compromiso Geoestratégico de Recursos (FORGE). Entre otros países, destaca la participación de México y Canadá.

El mismo mes se anunció un Plan de Acción conjunto entre México y Estados Unidos, que plantea analizar la viabilidad de políticas y mecanismos comerciales coordinados para fortalecer un mercado resiliente, incluyendo la exploración de precios mínimos ajustados en la frontera y su eventual incorporación en un acuerdo plurilateral. Este acuerdo es relevante en doble sentido. México puede posicionarse como proveedor para Estados Unidos y, al mismo tiempo, asegurar su propio acceso a minerales críticos como insumos para su estrategia industrial. Una negociación bien ejecutada permitiría establecer marcos regulatorios claros, responsables y mutuamente beneficiosos.

Además, la fortaleza de México tiene bases geológicas significativas. De acuerdo con el USGS, el país ocupa el primer lugar mundial en producción de plata y el segundo en fluorita, además de posicionarse entre los principales productores globales de minerales como la barita, el molibdeno, el zinc, el plomo y el oro. En el comercio bilateral, México destaca como el principal proveedor de fluorita para Estados Unidos (alrededor de 70% en 2025), además de aportar participaciones relevantes en plata y plomo.

Estos elementos convergen a favor de México. El país no solo es un productor relevante, sino que, pese a tensiones recientes, se ha consolidado como el mayor socio comercial de Estados Unidos, ofreciendo un nivel de confianza y previsibilidad poco común en el contexto actual. Lo anterior refleja que México enfrenta una coyuntura excepcional para aprovechar su posición estratégica e incluir los minerales críticos en la revisión del T-MEC.

Esta revisión puede ser el punto de partida para una agenda más amplia que incluya financiamiento a la industria minera, desarrollo de infraestructura de refinación, creación de reservas estratégicas, reglas claras de exploración y mayor coordinación entre el Servicio Geológico Mexicano, el USGS y el Servicio Geológico de Canadá. También es una oportunidad para fortalecer estándares ambientales, sociales y de derechos comunitarios, cada vez más relevantes. Impulsar esta agenda con visión de largo plazo puede traducirse en avances clave para la estrategia industrial del país.

Sin duda, para llevar con éxito esta agenda a la revisión del T-MEC y aprovechar el potencial minero del país, México debe atender retos internos fundamentales. Por un lado, es indispensable generar confianza entre inversionistas mediante un marco regulatorio claro, estable y predecible, sin sacrificar el cumplimiento de estándares ambientales ni la rigurosidad técnica de las evaluaciones de impacto. Por otro, se requiere fortalecer la información geológica disponible, en particular sobre las reservas de litio, y replantear el funcionamiento de LitioMx para que esta se convierta en una industria viable.

En suma, el momento geopolítico nunca había sido tan favorable para México en esta materia, y la capacidad del Estado mexicano para aprovecharlo hoy está a prueba.

@isaaccruzpardo

Publicado en Substack

29-04-2026