Opinión

Crecimiento económico: mirar hacia el futuro

FOTO: JUAN JOSÉ ESTRADA SERAFÍN /CUARTOSCURO.COM

La semana pasada, el Foro Económico Mundial (WEF por sus siglas en inglés) publicó un reporte titulado “El Futuro del Crecimiento”. La organización analiza las tendencias económicas del mundo, pero con una perspectiva que va más allá de las tasas anuales y contempla variables que son importantes para asegurar un balance entre el crecimiento futuro y otras prioridades con impacto social.

El análisis reveló que ninguno de los 250 países analizados tiene resultados ideales en cuanto al balance entre lo económico, lo social y lo sostenible. En México, donde el IMCO levantó los datos como aliado local del WEF, los resultados incluso lo colocan por debajo del promedio mundial en la mayoría de los indicadores.

Los pilares que el WEF considera fundamentales para la economía global del futuro son la innovación, la inclusividad, la sostenibilidad y la resiliencia. Todos ellos toman en cuenta las necesidades de las generaciones de mañana, ya sea en materia medioambiental, en la integración de todas las poblaciones a la economía, o en las capacidades que tendrán para innovar y adaptarse a las crisis que pueden llegar en los siguientes años.

Todos ellos, elementos que los líderes del mundo deberían tomar en cuenta a la hora de planear sus políticas y estrategias económicas. Para muchos implicaría incluso hacer modificaciones en el rumbo actual de sus gobiernos.

El Foro, además, hace una crítica a las economías mundiales: después de las crisis enfrentadas en años recientes (la pandemia, las disrupciones en las cadenas de suministro, y las crecientes tensiones geopolíticas), los líderes han enfocado su atención en temas económicos y financieros inmediatos, cuyos resultados en el corto plazo pagan un precio en el futuro y tienen consecuencias negativas en los cuatro pilares.

Esto es perfectamente comprensible: con caídas pronunciadas en la economía y la pérdida de horas laborales equivalentes a más de 200 millones de empleos alrededor del mundo en 2020, fue difícil incorporar una visión de futuro a la hora de implementar políticas públicas.

Sin embargo, una vez que se calman las aguas y el mundo se adapta al nuevo entorno, las decisiones pueden y los tomadores de decisiones deben ajustarse al contexto. La recomendación es clara: unir esfuerzos y trabajar juntos para proponer nuevas soluciones a los desafíos socioeconómicos actuales. Esto supone una comunicación constante entre líderes globales de todos los sectores (público, privado y académico), con una disposición para escuchar las diferentes experiencias y compartir conocimientos.

México no parece estar interesado en seguir esa recomendación. Para el reciente Foro en Davos -organizado por el WEF con la meta específica de fomentar esa comunicación entre líderes-, el mensaje del gobierno de México fue el siguiente: ni el presidente ni una delegación de funcionarios de alto nivel asistirían, por considerar que hay que “trabajar en lo nuestro” y no meterse a “dar consejos o recomendaciones a otros países”.

La estrategia nacional parecería, entonces, dar poca importancia a la cooperación internacional a la hora de planear el futuro de la política económica. Con ello se pierde la oportunidad de aprender lecciones de los países cuyas acciones han construido economías más resilientes, más sostenibles o más inclusivas.

Elaborar estrategias que tengan beneficios a largo plazo y garanticen una mayor estabilidad socioeconómica en el largo plazo no es cosa fácil, pero descartar el apoyo y el aprendizaje de la comunidad internacional complica, innecesariamente, esos esfuerzos. Da la impresión de que en México, al menos, hace falta mirar hacia el futuro.

Publicado en Animal Político.

25-01-2024