México presenta una epidemia de obesidad que afecta a más del 70% de los adultos. Su población está envejeciendo y el 77% de las muertes se debe a enfermedades crónicas, las cuales no solo afectan la calidad de vida de los pacientes, sino que también imponen una carga económica considerable a las familias.

Ante este contexto, la mayoría de los esfuerzos de la sociedad civil se han concentrado en la prevención de enfermedades y la promoción de estilos de vida saludable. Con ello, se han generado políticas para incentivar el cambio de hábitos como el impuesto a bebidas azucaradas o restricciones en la publicidad dirigida a niños. Sin embargo, también es necesario avanzar en los retos que enfrentan poco más de 13 millones de mexicanos que han sido diagnosticados con diabetes o hipertensión al acudir a los servicios de salud.

Aunque México ha hecho esfuerzos para alcanzar cobertura de salud universal, más de 16 millones de personas carecen de cualquier tipo de protección en salud y aquellos que tienen alguna afiliación a instituciones públicas se quejan del servicio. Entre el 18% y el 39% de los pacientes reportaron no haber recibido todos los medicamentos prescritos en su clínica y los tiempos de espera son entre dos y tres veces más largos que en el sector privado. Esto se  explica en parte porque el 41.4% del gasto total en salud corresponde a gasto de bolsillo. Dado que una reforma en el sector es políticamente inviable en el corto plazo, el reto es cómo lograr que los servicios de salud se vuelvan más transparentes y eficientes para tener una sociedad más sana y competitiva. Debido a esto, el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) propone las siguientes recomendaciones para los tres niveles de Gobierno.

Federal

  1. Aumentar el gasto público en salud.
  2. Pensar en un mapa de ruta para alcanzar la cobertura médica universal efectiva. El derecho a la salud no debe estar condicionado al nivel del ingreso.  
  3. Diseñar una política nacional de datos en salud que incluya al sector privado y que permita la medición de resultados, para lograrlo es necesario homologar los procesos de captura de registros.
  4. Medir las prevalencias de las enfermedades crónicas más comunes, así como el tratamiento y la sobrevida de las mismas.
  5. Reformar la Ley General de Salud para que la medición de indicadores de calidad cumpla con parámetros internacionales.
  6. Crear una autoridad independiente de la Secretaría de Salud y de las instituciones de seguridad social encargada de la evaluación de las políticas de salud, como el Consejo Nacional de Evaluacion de la Política de Desarrollo Social (Coneval).
  7. Incrementar las capacidades del personal de salud para la detección temprana y la educación del paciente.
  8. Crear una Subprocuraduría de Servicios Privados de Salud dentro de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) que colabore con la Secretaría de Salud con el fin de informar, asesorar, proteger y defender a los pacientes.
  9. Dotar de mayor presupuesto a la Comisión Federal para la Protección de Riesgos Sanitarios (Cofepris) para ampliar el calendario de verificaciones a los consultorios adyacentes a farmacias y publicar sus resultados.
  10. Incluir en la formación universitaria de médicos y enfermeras contenidos sobre ética, calidad, seguridad del paciente y medicina basada en evidencia científica.

Estatal

  1. Transparentar la asignación de recursos y el ejercicio del gasto en salud.
  2. Generar estadísticas confiables de resultados y calidad de los servicios de salud estatales, alineadas con los criterios definidos por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
  3. Avanzar en la adopción de expedientes electrónicos en las clínicas y hospitales estatales.
  4. Homologar los formularios para capturar la información en las clínicas y hospitales estatales, de tal forma que se puedan construir indicadores comparables.
  5. Aumentar esfuerzos para la detección temprana de enfermedades crónicas como diabetes e hipertensión, por ejemplo, a través de módulos de chequeo.
  6. Incrementar esfuerzos para la promoción de estilos de vida más saludables, con el fin de prevenir el desarrollo de enfermedades crónicas.
  7. Diseñar y distribuir en escuelas guías para padres de familia y profesores que faciliten la implementación de los “Lineamientos generales para el expendio y distribución de los alimentos y bebidas preparadas y procesadas en las escuelas del sistema educativo nacional”.
  8. Medir los resultados del programa Salud en Tu Escuela, así como avances con alumnos cuyo peso se encontró fuera de parámetros.
  9. Mapear escuelas públicas que cuentan con bebederos funcionales y publicar un plan, con metas, para la instalación y mantenimiento de bebederos.
  10. Medir los niveles de contaminación del aire y mejorar, junto con las autoridades municipales, la comunicación de los riesgos a la salud asociados a este problema.
  11. Combatir la corrupción y la colusión en las compras públicas.

Municipal

  1. Diseñar e implementar, junto con las autoridades estatales, programas de educación a la población sobre estilos de vida saludable fuera de las clínicas de salud.
  2. Organizar actividades especiales para promover hábitos sanos como paseos ciclistas, ferias sobre cocina saludable o clases gratuitas de baile-aerobics en espacios públicos.
  3. Promover la lactancia materna a través de campañas mediáticas, así como incentivar la asignación de espacios equipados para este fin en centros comerciales y oficinas.
  4. Invertir en infraestructura pública para incentivar la adopción de estilos de vida más activos (por ejemplo: mejores banquetas, gimnasios al aire libre o parques).
  5. Medir los niveles de contaminación del aire y mejorar, junto con las autoridades estatales, la comunicación de los riesgos a la salud asociados a este problema.

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