
El mito de tenerlo todo. Indra Nooyi, ex presidenta y directora ejecutiva de PepsiCo a nivel global, sostiene que las mujeres no pueden “tenerlo todo” porque el “reloj biológico” y el “reloj profesional” entran en conflicto. Mientras las mujeres están en edad de tener hijos, también se encuentran en la etapa de construir su carrera. Cuando avanzan hacia puestos de mando medio, sus hijos son adolescentes y requieren atención. Y, conforme siguen creciendo en la escalera profesional, ahora cuidan de sus padres.
Quizá por eso esta conversación se ha vuelto tan presente entre las mujeres millennials. De pronto estamos en nuestros treintas y empiezan las preguntas, muchas veces disfrazadas de consejos, relacionadas con la edad y la maternidad. Conversaciones que antes parecían ajenas y lejanas hoy forman parte de nuestra vida cotidiana.
¿Cómo calcular el “mejor momento” para embarazarse sin afectar una promoción? ¿Cuál será el impacto de una pausa profesional en nuestro ascenso o nuestros ingresos si decidimos tomarla? ¿Nuestros trabajos realmente permitirán conciliar con la maternidad? Una encrucijada que atraviesa a millones de mujeres, pero pocas veces afecta a los hombres de la misma manera. Es un planteamiento que le he hecho a aquellos que me rodean, y su respuesta confirma el problema de fondo: para ellos, esa disyuntiva ni siquiera existe. Rara vez piensan cómo cambiará su vida laboral si tienen hijos.
Mientras tanto, las mujeres transitamos de pensar que era imposible combinar maternidad y trabajo a mostrar que se puede. Pero, ¿bajo qué condiciones? Los datos muestran que las madres enfrentan condiciones laborales más precarias. Cerca de 60% participa en empleos informales, una proporción mayor que la de los padres y de las mujeres sin hijos. La maternidad también impacta los ingresos y se acentúa conforme aumentan los hijos.
Este panorama refleja cómo se sigue trasladando los costos de tener hijos a las mujeres. La maternidad sigue representando una penalización laboral. Mientras tanto, la paternidad rara vez implica un costo equivalente, incluso, en algunos casos, puede asociarse con mayores ingresos o estabilidad laboral.
Sheryl Sandberg, directora de operaciones de Facebook hasta 2022, escribió Lean In hace más de una década. Un libro sobre el liderazgo de las mujeres y su participación en el trabajo. Aborda las barreras internas y sociales que influyen en nuestras decisiones, además de promover activamente el “levantar la mano”, animarse a tomar oportunidades y negociar. Pero quizá lo más importante que nos enseña es que el problema no se resuelve únicamente con decisiones individuales.
La falta de corresponsabilidad en los cuidados sigue siendo el gran pendiente. Simplemente ya no podemos seguir asumiendo que las mujeres resolverán los cuidados. Ante la ausencia de una política nacional de cuidados y la limitada cobertura de servicios públicos en el país, sumado al alto costo del cuidado infantil y la falta de flexibilidad, las mujeres se encuentran con una infinidad de barreras para regresar a la fuerza laboral después de tener hijos.
México tiene la oportunidad de construir una sociedad y un mercado laboral que no orille a las mujeres a elegir. Resolver esta tensión requiere transformar la organización de los cuidados dentro de los hogares, pero también replantear cómo funcionan las empresas y las políticas públicas. Implica licencias parentales más equitativas, esquemas laborales flexibles sin costo profesional, sistemas de cuidados accesibles y culturas organizacionales donde cuidar no sea visto como una falta de compromiso laboral.
Creo firmemente que México puede ser un país en el que las mujeres no tengan que correr contra ese reloj.
@fergarciaas
Publicado en Substack.
08-05-2026