Opinión

La Fed de Warsh: entre la presión política y la realidad inflacionaria

Kevin Warsh tomó posesión la semana pasada como el decimoséptimo presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos. El Senado lo confirmó con 54 votos a favor y 45 en contra, prácticamente divididos por línea partidista —la votación más reñida en la historia de un presidente de la Fed. Con ese antecedente inicia una de las etapas más complejas que ha vivido el banco central más influyente del mundo. Su mandato como presidente comenzó oficialmente el día en que expiró el término de Jerome Powell: el 15 de mayo.

En el papel, el perfil de Warsh es impecable. Estudios en Stanford, Harvard, pasó por Morgan Stanley, consejero económico de la Casa Blanca con George W. Bush, miembro de la junta de gobierno de la propia Fed entre 2006 y 2011. Conoce la institución al derecho y al revés, pero llega en un momento en el que las condiciones económicas y las expectativas políticas apuntan en direcciones opuestas y esa tensión definirá su mandato antes de que termine el año.

Warsh no recibe una economía en calma. El índice de precios al consumidor de abril cerró en 3.8% anual, el nivel más alto desde 2023, impulsado en parte por el choque energético derivado del conflicto en Medio Oriente. Más preocupante: la inflación mayorista saltó 6% en términos anuales, su ritmo más acelerado desde 2022. Y las presiones de costos aún no han terminado de trasladarse a los precios finales.

En este contexto, los mercados de futuros han eliminado prácticamente cualquier expectativa de recorte de tasas para lo que resta del año. Según el rastreador FedWatch del CME Group, la probabilidad de un alza en la tasa de referencia antes de que termine 2026 rondó el 37% esta semana. Los bonos del Tesoro a dos años superaron el 4%, señal de que los inversionistas consideran que la política monetaria actual no es suficientemente restrictiva.

Durante su audiencia de confirmación el 21 de abril, Warsh afirmó que la inflación “es una elección” y que la Fed debe asumir plena responsabilidad por ella. Identificó los errores de política monetaria de 2021 y 2022 —cuando el banco central tardó demasiado en reaccionar al alza de precios— como la raíz del problema que existe hoy. Ante la presión de varios senadores sobre su independencia frente a Trump, se comprometió a ser “un actor independiente”. Dijo que el presidente nunca le pidió comprometerse con ninguna decisión de tasas específica y que, de haberlo hecho, tampoco habría aceptado. Pero el mismo día en el que Warsh hizo esa declaración, Trump dijo en una entrevista que se decepcionaría si Warsh no recortaba las tasas de inmediato. La contradicción entre ambas posturas es evidente.

La política monetaria de la Fed no es un asunto distante para ninguna economía, tampoco para México, desde luego.

La primera reunión del Comité de Mercado Abierto bajo la presidencia de Warsh será el 16 y 17 de junio. Los datos que enfrenta no le dejan margen para la complacencia. Si actúa conforme a lo que dijo en el Senado —que la inflación es una elección y que la Fed debe ser responsable de ella— mantendrá tasas y resistirá la presión de la Casa Blanca. Si cede, los mercados lo notarán antes que nadie.

@ValeriaMoy

Publicado en El Universal.

19-05-2026