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Las escuelas sí son territorio de resguardo

FOTO: ROGELIO MORALES /CUARTOSCURO.COM

Benésika Anagupi significa “aprendiendo unos de otros” en rarámuri. Ese es el nombre de un centro educativo ubicado en la Sierra Tarahumara, en Chihuahua, fundado en 1973 por la comunidad jesuita con un enfoque bilingüe e intercultural. En este lugar, cientos de niños (y cada vez más niñas) han tenido la oportunidad de aprender, convivir y alcanzar logros educativos que, por las desigualdades del país, muchas veces estarían fuera de su alcance.

Aun con los retos propios de su ubicación geográfica, esta escuela no solo ha sido un espacio de aprendizaje. También ha sido un lugar de convivencia, desarrollo individual, construcción comunitaria y resguardo.

El ejemplo contradice el sentido de una frase pronunciada por el secretario de Educación, Mario Delgado, el 11 de mayo, en medio de la polémica por la propuesta de adelantar el cierre del ciclo escolar. El funcionario afirmó que “la escuela es un territorio de aprendizaje, no un lugar de resguardo de niñas y niños por conveniencia del mercado”. La frase buscaba responder a las críticas de familias, especialistas y organizaciones, pero abrió una discusión más profunda: ¿Qué rol cumplen las escuelas? ¿Qué se están llevando los estudiantes tras pasar horas en un plantel educativo? ¿Cuál debe ser el papel de esos contextos en los cuales millones de niñas, niños y jóvenes pasan al menos 185 días, es decir, más de la mitad del año?

Primero, vale mencionar que la afirmación del secretario revela una postura sobre los espacios educativos que desestima la importancia del contexto en el aprendizaje. La evidencia indica que las escuelas son fundamentales en el aprendizaje porque no son solo espacios físicos. Constituyen dinámicas y reglas de relacionamiento entre pares y con profesores que, inevitablemente, influyen en las condiciones emocionales de los estudiantes.

Además, las escuelas son un pilar fundamental en el sistema de cuidados. La economista Shahra Razavi propuso el concepto “diamante de cuidados” para explicar la dinámica entre los actores involucrados en proveerlos: Estado, familia, mercado y comunidad. En países de América Latina los servicios son provistos principalmente por la familia. Sin embargo, transitar hacia un sistema nacional de cuidados que permita superar las cargas inequitativas, exige incluir a todos los actores en una visión de corresponsabilidad. Esto incluye a las empresas, a sectores sin fines de lucro, a redes vecinales y, por supuesto, a las escuelas. De hecho, el Mapa de Cuidados de México incluye a las primarias públicas como instituciones que proveen esta función al grupo de primera infancia.

De hecho, entender las escuelas como entornos de cuidado permite aspirar a logros de política pública más amplios para la población en edad escolar como la prevención de enfermedades y la promoción de la actividad física y mental. Así, los centros educativos se constituyen como co-partícipes en el bienestar de los estudiantes. Esto no significa que sean responsables absolutos, pero sí actores fundamentales para la implementación de una política exitosa de cuidados.

Según la UNICEF, estar fuera de la escuela pone a niños y adolescentes en una situación de vulnerabilidad ante el reclutamiento, abuso y explotación en el contexto de violencia. En este sentido, las escuelas tienen el potencial de ser espacios seguros en los cuales los estudiantes se protegen de amenazas externas.

Los países que son ejemplos exitosos de calidad educativa, como Finlandia, han logrado crear ambientes apropiados para el aprendizaje. Por esto, resulta preocupante que se desestime por parte de la autoridad educativa la importancia de los espacios de aprendizaje para los estudiantes. Las escuelas son mucho más que territorios de aprendizaje; son lugares en los que los estudiantes forman vínculos sociales, crean su identidad, imitan comportamientos y desarrollan diferentes tipos de habilidades.

Quizás algo positivo del caos por el recorte del ciclo escolar es que se impulsó en la conversación pública la crisis educativa. El debate sobre el tema de las escuelas y su rol es especialmente relevante. Es cierto que las guarderías son guarderías y las escuelas, escuelas. Entender su importancia es fundamental para diseñar acciones que permitan contar con mejores espacios de aprendizaje. Que quien dirige la política educativa del país no logre ver (o comunicar) la importancia de las escuelas es, cuando menos, preocupante.

@NataliaCampos7

Publicado en Opinión 51

14-04-2026