Institucional

México ante el nuevo orden global: entre oportunidades y límites estructurales

Tensiones geopolíticas, redefinición de cadenas de suministro y una creciente fusión entre seguridad y economía están marcando el rumbo de las decisiones internacionales en la actualidad. El evento “México ante el nuevo orden global”, organizado por el IMCO el pasado 18 de marzo, planteó la pregunta sobre las condiciones en las que México participa en esta reconfiguración.

El evento inició con una conversación entre Alejandro González, Director de The Mexico Political Economist, y Brenda Estefan, experta en asuntos internacionales, que puso sobre la mesa una premisa clave: para Estados Unidos, la seguridad económica y el comercio han dejado de ser agendas separadas. Este cambio redefine las reglas del juego, particularmente de cara a la revisión del T-MEC. La integración regional ya no se mide únicamente en términos de eficiencia, sino también de control estratégico.

Posteriormente, el profesor Ricardo Hausmann, Director del Growth Lab de la Harvard Kennedy School, en diálogo con Valeria Moy, Directora general del IMCO, señaló que México ha logrado avances importantes en indicadores sociales frente a Estados Unidos; sin embargo, estos no se han traducido en aumentos sostenidos de productividad ni en una reducción significativa de la brecha de ingreso per cápita. El país ha mejorado en condiciones, pero no ha transformado su capacidad de generar valor.

Aquí emerge uno de los principales cuellos de botella: la baja inversión en investigación y desarrollo. México se mantiene entre los niveles más bajos de la OCDE, lo que limita su tránsito hacia un modelo productivo basado en innovación. Mientras otras economías compiten por diseñar y desarrollar tecnología, México sigue, en gran medida, ensamblando.

La oportunidad que abre el contexto internacional, particularmente el nearshoring, no se capitalizará automáticamente, sino que dependerá de la capacidad del país para sofisticar su aparato productivo, atraer inversión de mayor valor agregado y fortalecer su capital humano. Sin estos elementos, el riesgo es claro: capturar beneficios de corto plazo sin modificar las bases del crecimiento.