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Imaginar la prosperidad
Uno de los principales problemas de la economía mexicana es un severo déficit de imaginación. La incapacidad de atisbar un futuro distinto al presente es un obstáculo político para transformar a nuestro país. El empeño por cambiar a México implica vender una serie de reformas legales y estrategias de política pública. El esfuerzo de venta necesita construir un escenario creíble sobre el bienestar colectivo que detonaría los cambios.Un arquitecto sin imaginación es un hombre sin profesión ni oficio. La edificación de una casa o un museo es la visión de un espacio que hoy no existe. El terreno donde se lleva a cabo la obra es transformado para ajustarse al dibujo en un plano. Ese conjunto de trazos y ángulos sobre el papel es una ventana para mirar el futuro. Donde en el pasado había espacios vacíos, mañana habrá muros, pisos y techos.