
Paola Vázquez, coordinadora de Sociedad del IMCO | @_ Paolavm _
A quien lea esto en el futuro:
Escribo desde 2026 con una pregunta que quisiera saber si para entonces tiene una respuesta distinta: ¿cómo se cuida en México?
Me gustaría saber si sigue siendo difícil encontrar dónde dejar a una niña o un niño para poder trabajar, si las madres todavía reducen sus jornadas, rechazan oportunidades laborales o renuncian a sus empleos cuando no encuentran alternativas de cuidado, y si los padres pueden ausentarse del trabajo el tiempo suficiente para cuidar durante los primeros meses de vida. También quisiera saber si logramos resolver algo tan necesario como contar con servicios de cuidado cerca de donde vive la gente, y si las familias realmente pueden acceder a ellos.
Quisiera saber, además, qué ocurre cuando la necesidad de cuidados aparece en otras etapas de la vida. Cuando mi madre empiece a perder autonomía, cuando una persona mayor ya no pueda realizar por sí misma actividades cotidianas, cuando una persona con discapacidad requiera apoyos de manera permanente o cuando una enfermedad obligue a reorganizar la vida de una familia entera. ¿Quién cuida entonces? En 2026, la respuesta sigue estando, en gran medida, dentro de los hogares.
En México, 31.6 millones de personas de 15 años y más brindan cuidados sin recibir una remuneración y tres de cada cuatro son mujeres. Son madres, hijas, hermanas y abuelas que preparan alimentos, acompañan a consultas médicas, administran medicamentos, llevan y recogen de la escuela, bañan, vigilan, escuchan y están disponibles cuando alguien más las necesita. Ese trabajo sostiene muchas otras actividades que sí alcanzamos a ver.
Detrás de una persona que llega a trabajar a tiempo probablemente hubo alguien que preparó un desayuno, llevó a una niña a la escuela o se quedó en casa con una persona enferma. Quienes hoy podemos trabajar, estudiar o escribir también podemos hacerlo porque, antes o al mismo tiempo, alguien está cuidando a nuestros seres queridos.
Durante décadas hemos organizado los cuidados como un asunto que cada familia debe resolver por su propia cuenta. Pero México está envejeciendo. Para 2050, las personas de 65 años o más representarán alrededor de 18% de la población, casi el doble que actualmente, mientras que la proporción de niñas y niños disminuirá. Esto significa que habrá más personas que necesiten cuidados y, al mismo tiempo, familias más pequeñas y con menos integrantes disponibles para proporcionarlos.
Hoy se habla de construir una economía de cuidados, reconocerlos como una actividad que requiere inversión, infraestructura, servicios y remuneración. Incluso se ha estimado que necesitamos incluir alrededor de 5.5 millones de personas cuidadoras para responder a la demanda actual. En el futuro, ¿será una realidad?
Quisiera saber qué hicimos cuando era evidente que el problema iba a crecer. Si México construyó finalmente un Sistema Nacional de Cuidados, si existen servicios suficientes y accesibles, si ser cuidadora o cuidador se convirtió en un empleo profesional con capacitación, derechos laborales y remuneración adecuada, y si las empresas dejaron de tratar las responsabilidades de cuidado como una excepción o un problema individual de sus trabajadores.
Para 2050 falta menos de un cuarto de siglo. Quienes entonces necesitarán cuidados ya están aquí, y también muchas de las personas que tendrán que proporcionarlos. Por eso esta no es realmente una carta sobre un futuro lejano. Es una pregunta para el presente, cuando llegue el momento de cuidar, ¿seguiremos resolviéndolo como lo hacemos hoy?
Publicado en Substack
28-09-2026