Opinión

Consolidación en cámara lenta

Foto: Cuartoscuro

La Ley de Ingresos 2027 va a paso veloz. En la madrugada del jueves 15 de octubre, la Cámara de Diputados la aprobó en lo general y en lo particular, y la turnó al Senado. Ahí, las comisiones de Hacienda y Estudios Legislativos están citadas para dictaminarla con la intención de votarla en el pleno quizás el miércoles. El plazo constitucional vence el 31 de octubre. Todavía no es ley, pero con el partido en el poder y sus aliados el desenlace parece claro.

Conviene revisar qué se estará aprobando. La ley estima ingresos totales por 10.6 billones de pesos, de los cuales 6.26 provendrían de impuestos y autoriza un endeudamiento interno neto de hasta 1.7 billones de pesos. Hacienda asegura que la recaudación tributaria alcanzará un máximo histórico de 15.9% del PIB (recaudación del Gobierno Federal) sin crear, en teoría, nuevos impuestos.

El problema no está en lo que se promete cobrar, sino en lo que no se ajusta. Los Requerimientos Financieros del Sector Público, la medida más amplia del déficit, quedarían en 3.9% del PIB en 2027 apenas por debajo del 4.1% estimado para este año. En abril, en los Precriterios, la propia Hacienda había planteado 3.5%. La consolidación fiscal ahí va, lenta, lentamente.

La deuda no baja. El Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros –el monto total de la deuda– pasaría de representar 54% del PIB a 55%. BBVA estima que, para estabilizar la deuda, el déficit amplio tendría que promediar cerca de 2.9% del PIB en los próximos años y calcula que la deuda cerraría 2027 en 55.8%. Es decir, aun si todo sale como espera Hacienda, la deuda seguirá subiendo.

Sin crecimiento, las expectativas recaudatorias se tornan más complejas. El paquete económico considera un rango de crecimiento de entre 1.5% y 2.5%, con una estimación puntual de 2.05%. Los especialistas de la encuesta de Banxico esperan 1.8%. La meta de recaudación depende de que la economía crezca. El SAT, si verdaderamente quiere una reforma fiscal sin nuevos impuestos, debería de ampliar su base de contribuyentes. El país si verdaderamente quiere recaudar debería de impulsar con urgencia medidas para el crecimiento. Si la economía no se mueve, el hueco fiscal se cubrirá con más deuda y el riesgo de perder el grado de inversión se hará más presente.

En el petróleo, en cambio, Hacienda fue prudente: calculó la mezcla mexicana en 61.8 dólares por barril, por debajo de los más de 90 dólares que ha alcanzado por las tensiones en Medio Oriente. Aunque con Pemex autorizada a endeudarse por más de 160 mil millones de pesos, el beneficio de un petróleo caro no necesariamente llegará al erario.

Hay un cambio que pasó poco advertido. Los diputados eliminaron el límite de 300 millones de pesos de ingresos que restringía el acceso al Programa de Regularización Fiscal. Así, medianos y grandes contribuyentes con créditos fiscales firmes podrán obtener reducciones en multas, recargos y gastos de ejecución. No es una condonación del impuesto omitido, que sí deberán pagar. La urgencia por recaudar lleva mano.

Hoy hablamos de ingresos, pero pronto tocará hablar de gastos. Y para no perdernos en detalles, siempre valdrá la pena recordar que un paquete económico es, en el fondo, una declaración de prioridades.

@ValeriaMoy

Publicado en El Univerasl

20-10-2026