Invito a los lectores de este espacio a remontarse al momento en que eligieron su carrera. Ese periodo de indecisión, o en el caso de los afortunados, la epifanía que les permitió elegir cuál sería el programa al que le dedicarían largos años de formación y horas de trabajo. La mayoría estará de acuerdo que no es una decisión fácil. Tener 17 o 18 años, poca experiencia profesional y de vida, y enfrentarse a una decisión de ese tamaño no es cualquier cosa, sobre todo porque implica consecuencias no solo individuales, sino que probablemente marquen el rumbo de una familia.
Hay diferentes razones que nos impulsan a elegir un camino profesional: la influencia de nuestros padres, el impacto de un maestro en la prepa, la búsqueda de ganancias económicas, un llamado, una vocación. Sin embargo, algo que es común a la decisión es que, generalmente, se realiza en un contexto de poca información. Investigar cuál es la tasa de empleo, de informalidad o el ingreso promedio de una carrera no es una estrategia recurrente para estudiantes o padres de familia.
Además, es importante considerar que los profesionistas enfrentan un contexto de alta competencia no solo local, sino global. Según PISA 2025, hay países en los que los jóvenes alcanzan puntajes sobresalientes de Ciencias, Matemáticas y Pensamiento Computacional considerablemente mayores que en nuestro país. Estos rubros están relacionados con las habilidades que demanda el mercado laboral cada vez en mayor medida. En un mundo más interconectado, la competencia es cada vez más ruda.
En este contexto, el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) publica desde hace 12 años Compara Carreras, una herramienta que analiza las tendencias de educación superior con el fin de impulsar decisiones mejor informadas. Con base en estos datos, a continuación algunas reflexiones que pueden ser útiles para quienes hoy buscan elegir una carrera:
- Aptitudes y afinidad. Sin duda, la elección de carrera pasa por dos preguntas clave: ¿qué me gusta? y ¿para qué soy bueno? Esto incluye reconocer en qué asignaturas soy mejor, qué se me facilita, en qué trabajo me veo diariamente. Sirve para responder a la pregunta de qué haría por el resto de mi vida si tuviera el futuro económico garantizado, y pensar en elegir lo más cercano a eso. También se vale analizar si lo que miden las pruebas PISA es una medición que aprobarías en un escenario hipotético.
- Condiciones de las carreras. Después del paso 1, conviene consultar la Plataforma de Compara Carreras e indagar en los siguientes aspectos:
- Carreras más estudiadas. En México, existe una concentración en ciertas carreras: la mitad de los egresados está en Ciencias sociales, Administración y Derecho. Si bien esto no significa que no se deban estudiar esas carreras, es pertinente pensar qué tan conectado está lo que queremos estudiar con lo que el mercado laboral demanda y demandará. Cabe preguntarse: ¿Esta carrera me permitirá adquirir las habilidades solicitadas hacia el 2030?
- Ingresos por carrera. La diferencia entre el ingreso promedio de las carreras mejor remuneradas y las de menos ingresos puede ser de hasta 14 mil pesos al mes. Es útil cuestionarse cuánto podría ganar en promedio al egresar de la carrera, qué tan valorado es mi perfil de egreso potencial en el mercado, en qué carrera mi ingreso esperado sería mayor.
- Vinculación. Actualmente, 54% de los profesionistas mexicanos trabajan fuera de su campo de estudio. ¿Qué tan probable es encontrar un trabajo en el área de la carrera que quiero estudiar? Si quiero escoger un área de alta especialización como la medicina, ¿podría trabajar en otros campos?
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- Informalidad. Estar en la formalidad no solo otorga estabilidad y prestaciones, sino que implica un mayor ingreso. Existen carreras, como terapia y rehabilitación, con un alto grado de informalidad (52%). En otros programas, como desarrollo de software, la cifra baja hasta 11%. ¿Cómo se ve la tendencia de las vacantes en el campo que quiero estudiar? ¿Es más fácil conseguir un trabajo en la formalidad que en otras profesiones?
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- Desempleo. Existen algunas profesiones, como finanzas y mercadotecnia, el desempleo ha disminuido considerablemente. Es importante preguntarse si la tasa de desempleo es alta o baja para los egresados de la carrera que nos interesa, cuál es el panorama de búsqueda, qué tipo de empleadores son más comunes en el área de interés.
- Oferta educativa. ¿Qué universidades ofrecen el programa? ¿Qué costo tiene la matrícula? ¿Qué becas se ofrecen? ¿Qué solicitan para la inscripción?
Elegir una carrera no es fácil ni es el resultado de un algoritmo, un prompt o una receta. Sin embargo, tener más información es una ventaja para decidir con una perspectiva más amplia. Como en muchos otros aspectos de la vida, al elegir carrera, la información es poder.
@NataliaCampos7
Publicado en Substack.
08-09-2026
