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El impacto potencial de los aranceles a las importaciones de acero y aluminio de Estados Unidos en la economía mexicana es preocupante. De materializarse, las afectaciones en los productos de aluminio exportados por México excederían por mucho a las de 2018, de acuerdo con la investigación del IMCO. Sin embargo, la magnitud del impacto también sería mayor sobre las industrias estadounidenses, lo cual podría favorecer una posible negociación con México e identificar a sus probables aliados en EUA.
El pasado 10 de febrero, el presidente Donald Trump anunció la imposición de aranceles de 25% a las importaciones de acero y aluminio de EUA a partir del 12 de marzo. Esto significa que, dentro de ese país, los importadores de estas mercancías tendrán que pagar una cuarta parte más de su precio, incremento que se traspasará a los consumidores dependiendo de otros factores y variables macroeconómicas. Trump impuso una medida arancelaria similar durante su primer mandato, pero se retiró para México tras llegar a un acuerdo.
En esta ocasión, la medida arancelaria será dirigida a todos los países sin excepciones a sus socios comerciales norteamericanos. Además, la Casa Blanca amplió la gama de bienes a los que se les impone el gravamen, pues se agregaron mercancías excluidas en 2018 tales como autopartes, electrodomésticos y productos electrónicos. En conjunto, todos los bienes sujetos al nuevo arancel sumaron aproximadamente 4.7% de las exportaciones mexicanas en 2024 equivalente a 1.5% del PIB de ese año, un número mayor a lo que estaba en peligro hace siete años. Si bien esto representa un riesgo para México, la repercusión en la economía estadounidense también sería considerable.
El aluminio y el acero son vitales para la fabricación de productos que van desde utensilios hasta aviones y equipo ferroviario. A los productores de manufactura estadounidenses les conviene precios competitivos que se perderían en caso de implementarse las tarifas arancelarias; lo mismo es cierto para los consumidores y las familias de ese país.
Estados Unidos importó en 2024 cerca de 136.5 mil millones de dólares de los bienes enlistados en ambas proclamaciones presidenciales, cifra que sería afectada por el cobro de aranceles. Las fluctuaciones en los precios se transmitirían, al menos parcialmente, a los consumidores estadounidenses, lo que podría provocar un aumento en los precios de distintos productos. Por ejemplo, expertos estiman que el costo de un automóvil individual podría aumentar a 1,500 dólares. Dados los insumos que usan y la importancia del aluminio y el acero en sus cadenas de producción, el sector automotriz sería particularmente afectado por las medidas comerciales de la Administración Trump.
La preocupación del sector manufacturero, en particular el automotriz, favorece los argumentos de México en una posible negociación del tema arancelario. Esta información adquiere mayor potencia en un contexto de creciente tensión geopolítica y competencia tecnológica, marcada por la rivalidad de China y Estados Unidos en la fabricación de infraestructura avanzada. Además, el conflicto arancelario abriría una puerta a otras regiones o países para posicionarse como mejores socios comerciales ante el resto del mundo. Los aranceles del presidente Trump son, sin duda, un arma de doble filo para Estados Unidos.
Publicado en Animal Político
27-02-2025