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Votar por la maestra
Un amigo de profundas convicciones liberales me cantó su voto para presidente de la República: “¡Mi gallo es Gabriel Quadri!”. Su asertiva confidencia me generó una ominosa premonición: algunos mexicanos inteligentes y de buena fe piensan sufragar por el candidato de la Maestra. Quadri está en un mal lugar y en una pésima compañía para ostentar sus credenciales liberales.La esencia del pensamiento liberal se basa en el principio de que existen ciertos derechos individuales que están por encima de los asuntos del Estado y los intereses de grupo. Un verdadero liberal le daría prioridad al derecho a la educación de cada niño mexicano sobre el catálogo de privilegios que defiende el gremio de los maestros. Como un individuo de raza negra que busca afiliarse al Ku Klux Klan, Quadri está rodeado por personas que en los hechos desprecian las ideas que él defiende. Visto con afecto, un candidato liberal postulado por un partido corporativo es una contradicción. Mirado con dos gotas de malicia es una farsa que busca engañar a un número suficiente de ciudadanos para preservar el registro de Nueva Alianza.