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Televisión y Competencia
La televisión abierta se transmite por señales electromagnéticas que cruzan el cielo por vías invisibles. La avenida por la que viajan la voz y la imagen de tu programa favorito se le llama espectro radioeléctrico. Esta carretera está dividida en canales de frecuencias. Como los muros de contención que dividen los carriles de una autopista, los canales de televisión analógica también requieren de una frontera de protección para evitar que la señal de un partido de futbol se contamine con los sollozos de una telenovela. Por estas “vallas divisorias” no existen los canales 3, 6, 8, 10 y 12 en la tele mexicana. Gracias al cambio tecnológico, hoy es posible desaparecer esos muros de contención y multiplicar el aprovechamiento del espectro radioeléctrico. La transición a la televisión digital es como construir el segundo piso de una carretera: por el mismo espacio donde circulaba un solo canal podrían pasar cuatro.