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¿Candidato o Secretario?
Ernesto Cordero ha sido un buen secretario de Hacienda. Durante su gestión al frente de las finanzas nacionales, el gobierno federal tuvo las agallas de reducir el obsceno subsidio a las gasolinas, por medio de incrementos graduales al precio de los combustibles. Un funcionario de Hacienda me decía: “Es muy cansado que nos mienten la madre a coro, cada vez que aumenta el precio de la Magna en 8 centavos”. Hay insultos que son medallas. El modesto incremento del precio de los hidrocarburos disminuye el desperdicio monumental de recursos públicos abocados a maquillar el valor de los energéticos. Si algo se le puede criticar a Hacienda es la excesiva cautela para alinear el precio de las gasolinas con sus costos reales de producción.