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Schumpeter y Jobs
Jamás se conocieron. Uno murió hace unos días y el otro hace unas décadas. Uno es un economista austro-húngaro que nació en 1883. El otro un genio de la innovación tecnológica que despertó en los consumidores no sólo el deseo de comprar sus productos, sino también una pasión cuasiromántica. Conozco usuarios del iPhone que hablan de su teléfono con el mismo fervor y emoción que producen las flechas de Cupido. Steve Jobs nació en California en 1955, cinco años después de la muerte de Joseph Schumpeter. El primero era un post-hippy que se vestía de jeans y tenis, el segundo un hombre muy preocupado por su aspecto personal que dedicaba cerca de una hora al día para aliñarse y vestirse. A pesar de las diferencias, ambos personajes tienen una singular comunión entre la teoría y la práctica. La obra de Steve Jobs es la mejor encarnación empírica de las teorías del profesor austriaco.