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¿Dónde vivir?
Las tres preguntas más importantes en la vida de una persona son: ¿con quién voy a formar una pareja?, ¿a qué oficio me voy a dedicar?, y ¿dónde voy a vivir? Nuestros antepasados no tuvieron la oportunidad de plantearse semejantes dudas. El privilegio de decidir sobre estos dilemas es un atributo de la modernidad. Durante siglos, la decisión de formar un enlace conyugal era un acuerdo donde la voluntad de las partes, en especial de la mujer, no era un factor de consideración. El oficio y la profesión estaban dados por la herencia. El orfebre y el campesino eran descendientes de personas con la misma ocupación. La noción de viajar o migrar era tan infrecuente que se convertía en materia prima de epopeyas y episodios bíblicos. Estas tres libertades aún están restringidas para millones de personas. En la India, los matrimonios arreglados todavía son parte de las costumbres sociales. En China, el gobierno concede licencias de migración para mudarse del campo a la ciudad. En Cuba, la burocracia tiene autoridad para determinar las actividades profesionales de las personas. En México, la decisión de formar una pareja es, en general, una soberanía del fuero íntimo. La elección del oficio está parcialmente limitada por la disponibilidad de lugares en las universidades. Sobre la decisión de dónde vivir, las cosas han cambiado mucho en años recientes.